Durante más de 30 años, Norma Igoa Bellini, abogada graduada en la Universidad de Buenos Aires, ejerció su actividad con profesionalismo y sin mayores inconvenientes. Sin embargo, su vida dio un vuelco inesperado hacia el final de su carrera cuando tomó, sin mayor preocupación, la defensa de una mujer en un caso contra su marido, Diego Martín Siciliano.
Lo que comenzó como un caso más de violencia de género intrafamiliar escaló hasta consecuencias impensadas para Bellini: tras 6 años de iniciado el caso, la abogada se volvió el centro de una serie de atentados contra su persona. Fueron más de 20 ataques en total que, finalmente, la llevaron a romper el silencio y contar su historia a los medios, a días de que se realice el juicio oral y público en el juzgado N°12 en lo Penal, Contravencional y de Faltas.
La Justicia debía dar inicio al juicio oral el pasado 26 de febrero, sin embargo, el mismo fue postergado. "Se iba a hacer el juicio en febrero, un día antes del juicio (Bellini) hizo renunciar a su abogado", relató Bellini sobre una de las tantas maniobras del acusado para evitar enfrentar el juicio.
Incluso, Bellini le comentó a Ámbito que, en las últimas horas, la fiscalía y el defensor "habían llegado a un acuerdo para ir a un juicio abreviado y otorgar una sentencia de dos años de prisión en suspenso". Tras el rechazo de sus representantes, Bellini ahora espera la definición de los jueces de cara al juicio oral del próximo 29 de abril.
El comienzo de todo
Bellini ejerce hace más de 3 décadas la abogacía, su trabajo soñado. Desde entonces, su carrera se desarrolló sin sobresaltos y, según comentó ella misma en diálogo con Ámbito, ya estaba próxima al retiro, hasta septiembre de 2019, momento en el que se cruzó con Siciliano.
Fue en ese entonces cuando Bellini tomó el caso de una mujer que había escapado de su casa con su hija de dos años, tras serias amenazas por parte de su marido, el mencionado Siciliano. Lo que parecía un caso más mostró, con el tiempo, ser una verdadera película de terror para la abogada.
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El local de Bellini fue destrozado en reiteradas ocasiones.
Es que Bellini comenzó a ser la protagonista de situaciones extrañas. Primero, en octubre de 2020, la abogada pinchó una rueda y, cuando un chofer de camión la asistió le comentó que los bulones de las cubiertas estaban flojos. A pesar del incidente, la letrada pensó que se trataba de una "falla mecánica" y no le dio mayor importancia.
Sin embargo, las cosas se oscurecieron con el tiempo. Poco después del incidente de la rueda, encontró el baúl de su vehículo martillado, otro episodio al que decidió no darle mayor relevancia.
Pero en noviembre de 2021, los ataques de su agresor dejaron de ser sutiles. Exactamente el 12 de ese mes, una persona le destrozó la vidriera de su local de antigüedades y decoración, que la abogada había abierto sobre la calle Arroyo al 800. Poco más de dos semanas después, el ataque volvió a repetirse.
Fue entonces cuando el foco se puso sobre Diego Siciliano. Bellini cuenta que un día, mientras almorzaba con su marido, lo vio desde el balcón de su casa - ubicado en un segundo piso - y que cuando el agresor se percato que ella lo había reconocido, partió del lugar.
Tras los ataques a su auto y su local, Bellini y Siciliano coincidieron en una audiencia judicial a fin de año. Al salir de la misma, la abogada lo enfrentó, aunque sin éxito. Las agresiones no habían encontrado, todavía, su techo. El 31 de enero de 2022, dos personas arrojaron una bomba molotov en el local de antigüedades y decoración de la abogada.
En este sentido, cabe destacar que ni el alejamiento de Bellini de la causa actual pudieron atenuar los ataques de Siciliano. "Después que yo renuncio, él me sigue haciendo cosas. Incluso al actual abogado de mi excliente también le hizo un montón de cosas", relató.
La inacción de la Justicia
Luego del ataque con las bombas molotov, el hombre acusado violó reiteradamente la restricción de acercamiento que había dictaminado la justicia. Sus ataques ocurrían a plena luz del día y sin pudor alguno: el 14 de febrero, Siciliano se bajó de su auto - apenas 10 días después del incendio del local de Bellini - y con una gomera destrozó la nueva vidriera del local. En los meses subsiguientes, fue visto al menos tres veces frente a la vivienda de la abogada, todas situaciones denunciadas frente a la Justica.
Sin embargo, las medidas de protección debieron ser tomadas por la propia Bellini quién, ante los reiterados ataques, debió instalar cámaras de seguridad en la cuadra donde vive. Con las mismas, recopiló pruebas irrefutables de Siciliano merodeando por la zona en distintos vehículos.
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Bellini sufrió más de 20 atentados a lo largo de los últimos 6 años.
Con todo el material acusatorio, Bellini mantuvo una reunión con una jueza a quién le solicitó que ordenara un allanamiento o y otras medidas para frenar a Siciliano. Sin embargo, la respuesta de la representante de la Justicia fue, una vez más, insuficiente: "Textualmente me dijo: ‘Bueno doctora, hasta el momento usted solo sufrió daños materiales. Yo no puedo arriesgar 34 años de profesión por dictar una medida que avasalle el derecho a la intimidad del acusado’”, recordó Bellini.
La peor de las amenazas llegó el 15 de agosto de 2022 cuando la abogada recibió en su WhatsApp, desde un número desconocido, amenazas explícitas contra su único hijo, con más de 20 fotografías tomadas a lo largo de dos años, en donde se incluían imágenes de escenas familiares en fechas claves como bautismos o festejos de Nochebuena.
Fueron, en total, más de 20 atentados contra la vida y la seguridad de Bellini. En todo este proceso, Bellini aseguró que Siciliano "nunca estuvo ni un día detenido, ni por averiguación de antecedentes, nada". A consecuencia de esto, su día a día se transformó: pasaba días con las persianas bajas, salía menos a la calle e incluso, por protección, se aisló se su grupo de amigos y familia. "Yo me tengo que ir del país", llegó a declarar a este medio la abogada, en caso de darse una sentencia desfavorable en su caso.
Entre otros atentados que sufrió Bellini se encuentran; la destrucción con ácido del vehículo de la esposa del hijo de Igoa Bellini; violaciones a la restricción de acercamiento; vandalismo contra los locales comerciales de la nuera de la abogada; la destrucción de la moto del hijo de su hijo y más. "Está usando a gente totalmente inocente, que ni siquiera conoce, para hacerme daño a mí", aseveró.
Ante la inacción de la Justicia, Bellini recurrió primero a la secretaría de la Mujer del Gobierno de la Ciudad quién rápidamente la puso en contacto con el cuerpo de psicólogos y procedieron a la elaboración de dos informes sobre la causa. Según relata la abogada, uno de ellos destacó que ella "era una persona que estaba bajo un riesgo importante".
A consecuencia de la inacción de la Justicia, Bellini decidió recurrir a los medios para contar su historia. "El mensaje sería: a ver, por favor, tengan claro que estamos en peligro. Este hombre no tiene una pena y alguien no lo para, si la ley no lo para, es un peligro", aseguró en diálogo Ámbito
A casi 6 años de iniciado el caso, Bellini asegura: “Mínimamente, lo que nosotros pedimos es una pena, aunque sea de dos meses, pero que esté cumplimiento efectivo. Que alguien le ponga un límite, que sepa que si te portás mal, alguien te castiga".
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