Vecinos de un barrio humilde de Francisco Álvarez, en el distrito de Moreno, mantuvieron cortado durante más de tres horas el Acceso Oeste, en reclamo de obras para evitar inundaciones en la zona cada vez que llueve con intensidad, como sucedió este viernes.
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La protesta fue desactivada por personal de Gendarmería -que llegó en gran número al lugar con la misión de liberar la autopista-, quienes lograron abrirle el paso a los vehículos, después del caos de tránsito generado.
El corte se produjo a la altura del kilómetro 46 y ocasionó demoras a lo largo de más de 20 kilómetros en esa carretera que comunica a la Capital Federal con la zona oeste del Conurbano bonaerense e incluso con ciudades más alejadas, como Luján, también afectada por las lluvias y la crecida del río homónimo.
Tras una extensa negociación, personal de Gendarmería apagó el fuego que ardía en el piquete -unas ramas y neumáticos viejos- y habilitó la autopista para el paso de automotores, aunque en ese momento un pequeño grupo de manifestantes se replegó y comenzó a arrojar piedras sobre los uniformados.
El medio de los disturbios, los efectivos dispararon balas de goma y una persona resultó detenida, antes de que el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, llegara al lugar, ya con los ánimos más calmados, para dialogar con los manifestantes, quienes se quejaron por la inundación.
Al menos siete móviles de transporte de personal de Gendarmería, más carros hidrantes e incluso un camión cisterna tomaron parte del operativo para liberar la autovía.
Una protesta similar se registró este viernes sobre el Camino del Buen Ayre a la altura de la bajada de Debenedetti, donde móviles de Seguridad Vial del Ministerio del Interior y Transporte montaron un dispositivo de balizamiento preventivo sobre la calzada, dado que el tránsito permaneció totalmente interrumpido por manifestantes.
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