Pasan las modas, se repiten a veces, pero curiosamente las damas del más alto nivel político del país insisten en coincidir en la misma predilección para proteger sus ojos: gafas envolventes, curvas, dominantes, negras, elefantiásicas. Instauró la costumbre por estas lentes oscuras la ex presidente Isabel Martínez de Perón (cansada de tanto llorar, sin duda); en versión mejorada por la marca -casi seguro, Armani- la siguió hace poco otra peronista, Cristina de Kirchner; y ayer, para sorpresa general, ese look inspirado en el cantante de La Mosca apareció cubriendo la mayor parte del rostro de Gabriela Michetti. Nadie sabía si a la vicejefa de Mauricio Macri le había atacado un herpes las pestañas, una mala (¿o no?) noche de insomnio le hinchó los ojos o, simplemente, por adherir a la causa de las mujeres políticas de la Argentina, ella también se anotó en la moda. Conclusión, claro, entre varonil y machista: tal vez ellas sólo se sirven de ese elemento decorativo para no usar, por un día, delineador ni sombra.
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