Un total de 850.000 menores de 25 años están fuera del mercado laboral y del sistema educativo, 100.000 más que en 2003, aunque aumentaron las oportunidades de trabajo para esa franja etaria, según un trabajo del Sociedad de Estudios Laborales (SEL).
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Si bien el informe destacó que en el mercado hay más oportunidades laborales para los jóvenes, también alertó que crece el número de los que no son activos ni estudian.
Es que cuatro de cada diez desocupados tienen menos de 25 años de edad, duplicando su tasa de desempleo al promedio de la Argentina.
Sin embargo, la buena noticia es que las oportunidades de empleo para los jóvenes han mejorado sensiblemente desde la salida de la crisis.
En el segundo semestre de 2003, ya con la economía en crecimiento y el desempleo en descenso, la proporción de menores de 25 años con un empleo de mercado (es decir, excluidos los planes sociales) era de 29,5 por ciento.
En tanto que en 2007 alcanzó a 34,3 por ciento, lo que representa un incremento de casi 5 puntos porcentuales, mientras que la tasa de desempleo juvenil cayó 10 puntos.
Por su parte, los mayores de 25 años continúan en gran desventaja, dado que los jóvenes están participando del progreso de la situación ocupacional.
La mala noticia es que, al mismo tiempo que más jóvenes consiguen un empleo, ha aumentado la proporción de los que están fuera del mercado laboral y tampoco estudian.
En el segundo semestre de 2003, había en esta situación de marginalidad extrema 750.000 menores de 25 años; mientras que en 2007 esa cifra creció a 850.000.
En 2003, por cada joven menor de 25 años que buscaba empleo, había 0,8 fuera del mercado laboral y que tampoco estudiaba; en tanto que en 2007, esa relación subió a 1,3.
Los chicos que no estudian ni trabajan constituyen el núcleo más problemático y extendido de la marginalidad urbana, dado que cuando esta condición se prolonga deriva en una actitud escéptica frente al trabajo y, a continuación, en una destrucción de la autoestima o en una pérdida de contenidos morales en la relación del individuo con la sociedad, indicó el SEL.
"El aumento de la marginalidad juvenil extrema en un contexto de fuerte recuperación del empleo incluso entre los jóvenes, sugiere que no se trata sólo de las condiciones, o para ser más precisos, de la disponibilidad de puestos, del mercado de trabajo", concluyó la consultora.
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