La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) emitió una alerta nacional tras la desaparición de una cápsula que contiene cesio-137, un material radioactivo utilizado para la calibración de equipos de medicina nuclear.
Qué es el cesio-137, el material radioactivo que se robaron, y por qué es tan peligroso
El material desapareció del Instituto de Cardiología de Rosario y es utilizado para calibrar equipos de medicina nuclear.
-
"Emergencia radiactiva": la serie de Netflix que revive la tragedia del cesio-137
-
Alerta nacional por la desaparición de una cápsula radiactiva de cesio-137 en Rosario
El faltante fue detectado durante un control de rutina.
El hecho fue denunciado en el Instituto de Cardiología de Rosario "Dr. Luis González Sabathie" y obligó la activación inmediata de los protocolos de emergencia previstos para este tipo de situaciones.
Aunque desde el organismo aclararon que el riesgo radiológico es bajo mientras el material permanezca dentro de su blindaje de plomo, advirtieron que la cápsula no debe ser manipulada bajo ninguna circunstancia en caso de ser encontrada. En esos escenarios, la exposición a la radiación podría representar un riesgo para la salud.
Robo en Rosario de una cápsula radioactiva
La investigación se inició luego de que trabajadores del centro médico detectara la faltante de un material utilizado en el área de medicina nuclear. El elemento desaparecido contenía cesio-137 en forma de gel dentro de un contenedor plástico y, a su vez, estaba guardado en un recipiente cilíndrico de plomo diseñado para reducir la exposición a la radiación.
De acuerdo con la denuncia presentada ante las autoridades, el blindaje tenía entre dos y tres centímetros de espesor y unas dimensiones aproximadas de 12 centímetros de alto por 10 centímetros de diámetro. En su interior se encontraba la fuente radioactiva, que presentaba una actividad de 103 milicurios (mCi).
Los registros indican que había sido incorporada por la institución en junio de 2007 y era utilizada periódicamente en tareas de calibración. El último uso documentado ocurrió el viernes 12 de junio de 2026. Tras completar ese procedimiento, fue guardado nuevamente dentro de su contenedor y quedó apoyado sobre una mesada del laboratorio.
Días después, cuando el personal se dispuso a realizar un nuevo control, advirtió que ya no estaba en el lugar. El acceso al sector era limitado: solo ingresaban dos técnicos radiólogos especializados, mientras que dos médicos podían acceder únicamente en situaciones excepcionales para la elaboración de informes profesionales.
Según los datos publicados por Todo Noticias (TN), todavía no pudo determinarse quién utilizó el dispositivo por última vez antes de su desaparición. No obstante, cada procedimiento queda asentado en registros específicos y libros de actas que son auditados por la ARN.
El organismo informó que tomó intervención de manera inmediata y activó el Sistema de Intervención en Emergencias Radiológicas (SIER), además de notificar a la Agencia Federal de Emergencias y a las fuerzas especializadas en riesgo radiológico y nuclear.
"Esta fuente contiene una radiactividad mínima y presenta un bajo riesgo biológico", indicaron desde el instituto médico al diario La Capital.
Sin embargo, las autoridades remarcaron que cualquier persona que encuentre un objeto compatible con la descripción difundida debe evitar tocarlo, abrirlo o moverlo, y comunicarse inmediatamente con las autoridades competentes para que intervenga personal especializado.
Qué es el cesio-137
El cesio-137 es un isótopo radioactivo artificial que se genera como consecuencia de la fisión nuclear. En este proceso, se divide el núcleo de determinados elementos, como el uranio, liberando energía y produciendo distintos materiales radiactivos.
Se trata de una sustancia ampliamente utilizada en actividades médicas, científicas e industriales debido a su capacidad para emitir radiación gamma. Precisamente esa característica permite emplearlo en la calibración de equipos de medicina nuclear y algunas intervenciones de radioterapia.
Una de sus particularidades es su larga vida media, estimada en alrededor de 30 años. Esto significa que puede permanecer activo durante décadas antes de perder una parte significativa de su capacidad radiactiva.
Por esa razón, el almacenamiento, transporte y utilización de este material se encuentran sujetos a estrictas regulaciones. Su manipulación solo puede ser realizada por personal autorizado y capacitado, siguiendo protocolos de seguridad específicos.
Por qué es tan peligrosa la cápsula
El nivel de peligro asociado a una fuente de cesio-137 depende de dos factores: la cantidad de material radioactivo presente y el estado de conservación de su blindaje protector.
Los especialistas explican que, mientras la cápsula permanezca sellada y dentro del recipiente de plomo, la radiación que puede llegar al exterior es muy baja. Sin embargo, el escenario cambia si alguien intenta abrir el contenedor, dañarlo o manipular directamente la fuente radioactiva.
"No se aconseja bajo ningún punto de vista manipular, tocar o acercarse a ese tipo de elementos, por más de que el riesgo sea bajo, por la posibilidad de exposición a radiación", detalló el médico toxicólogo Francisco Dadic (MN 125795), presidente de la Fundación Argentina de Toxicología, a Infobae.
La radiación ionizante emitida tiene la capacidad de atravesar tejidos biológicos y provocar alteraciones celulares. Entre las posibles consecuencias, se encuentran:
- Quemaduras por radiación
- Lesiones en tejidos y órganos
- Alteraciones celulares y daño genético
- Incremento del riesgo de desarrollar distintos tipos de cáncer a largo plazo
- Contaminación de superficies, objetos o ambientes si la fuente resulta dañada
- Síndrome agudo por radiación en situaciones de exposición severa
Uno de los aspectos más peligrosos es que la radiación no puede verse, olerse ni sentirse. Una persona podría permanecer cerca de una fuente radioactiva sin advertir el riesgo al que está expuesta.
Los antecedentes internacionales muestran que la manipulación incorrecta de materiales con cesio-137 puede provocar incidentes graves. El caso más conocido ocurrió en Goiânia, Brasil, en 1987, cuando una fuente médica abandonada fue abierta por recolectores que desconocían su contenido y se dispersó en una zona urbana.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) documentó cuatro fallecidos y decenas de afectados. "Durante los dos meses siguientes, en una estación de vigilancia de la contaminación instalada en un estadio se examinó a más de 112.000 personas, y cientos de ellas tuvieron que ser descontaminadas", describió el organismo en su informe.
- Temas
- Rosario







