Casi una revancha el desplante a Néstor Kirchner que, desde España, protagonizó ayer Abel Parentini Posse, el duhaldista embajador en Madrid que fue removido de ese cargo por el santacruceño para ubicar al polémico Carlos Bettini, cercano a Kirchner.
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En forma inconsulta, Posse decidió agregar un mate y una invitación para visitar la Argentina al regalo -un juego de salero y pimentero de plata- que el gobierno nacional envió a la boda real entre el príncipe Felipe y Letizia Ortiz.
«No era muy fuerte», dijo el todavía embajador, en un reproche público a la desatención de Kirchner y sus delegados hacia la Casa Real.
Posse, a quien el patagónico pasó a retiro, admitió que «no escuchó» ninguna crítica en España por el presente que hizo el gobierno argentino a los novios, a pesar de lo cual decidió incorporar obsequios adicionales.
«Lo reforzamos con esa invitación», dijo Posse detallando que un día antes de la boda le entregó una carta a Felipe en la que le ofrecía «otra luna de miel» por los principales destinos turísticos de la Argentina que son, detalló el embajador, «Buenos Aires, Iguazú, el Sur y Bariloche».
• Lamento
«Se optó por esto que es muy simpático, porque la Argentina es un poco el país de moda, sobre todo Buenos Aires, el tema del tango, los lugares de turismo y, si lo pueden hacer a solas, le hemos transmitido una invitación privada, para cuando ellos quieran y con quien ellos quieran», insistió.
Lamentó el embajador que, como ocurrió en otros casos, el gobierno argentino no pudo regalarle caballos a la pareja real. «Era más complicado, porque estábamos un poco mal organizativamente para seleccionar y traer los animales», argumentó.
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