El Reino Unido se convirtió en una sociedad basada en la vigilancia como consecuencia de que los individuos son grabados cientos de veces al día con cámaras de seguridad y en la que las empresas recopilan datos para crear perfiles de personas asiduas a ciertos lugares, afirmó ayer Richard Thomas, un comisionado que reporta al Parlamento en materia de transparencia pública y privada.
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Afirmó que cada vez se recoge más información personal, tanto por parte de organismos gubernamentales como comerciales, y que la población debe estar al tanto de los peligros. «Nos estamos despertando en una sociedad de la vigilancia. No son sólo elementos como cámaras en la calle y cosas así; es tecnología de punta que custodia nuestros movimientos y nuestras actividades», afirmó Thomas a la emisora de la «BBC».
Con 4,2 millones de cámaras de circuito cerrado en toda la sociedad británica, el ciudadano medio es grabado unas 300 veces al día por una cámara.
«Cada vez que usamos un teléfono móvil, usamos nuestras tarjetas de crédito, nos conectamos para hacer una búsqueda en Internet, compramos de forma electrónica o conducimos nuestros coches, se recoge cada vez más y más información», agregó.
Thomas, responsable designado por el gobierno y encargado de informar al Parlamento sobre cuestiones de privacidad, dijo que los británicos están dejando una «huella electrónica» y que es necesario un debate para clarificar por escrito qué es aceptable y lo que no lo es.
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