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8 de enero 2009 - 00:00

Rescataron a los andinistas en el Aconcagua pero el guía quedó en la cumbre

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Aconcagua
La patrulla de Rescate del Aconcagua logró salvar a tres montañistas italianos que participaron de una fallida expedición en la que otro murió, mientras que el guía mendocino que los acompañaba quedó moribundo en el pico del cerro, acompañado por el jefe de la rescatistas.

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La patrulla, integrada por seis hombres especializados de la policía de Mendoza, que hizo cumbre esta mañana, llegó por la tarde hasta los cuatro sobrevivientes y los subió de nuevo a la cima para retomar la ruta de descenso.

Sin embargo, en la cumbre, el guía mendocino Federico Campanini, de 31 años, se descompenso y quedó inmóvil.

Ante este panorama, cinco de los miembros de la patrulla trasladaron a los italianos hasta el Campamento Berlín, distante 5 horas de marcha (en condiciones normales y de bajada) y a 5.950 metros sobre el nivel del mar.

Allí, una veintena de experimentados escaladores los esperaba para prestar asistencia.

Estos miembros de la patrulla deber regresar a la cima, por tercera vez en un día, y bajar al guía, de contextura robusta, en una carrera contrareloj para estar de vuelta antes del anochecer.

El ascenso de Berlín al pico está calculado en 8 horas, aunque los experimentados lo pueden hacer en la mitad de tiempo.

Sin embargo, la situación es más complicada aún. El guía Campanini y el jefe de los rescatistas que está con él, José Luis Altamirano, quedaron en uno de los puntos más inhóspitos del planeta.

La cumbre del Aconcagua es un filón de piedra desde el que se domina desde arriba el resto de la Cordillera de Los Andes, con alturas promedio de casi el doble que los Alpes europeos.

Allí el oxígeno es escaso y la presión es tan baja que el agua hierve a menos de 50 grados centígrados.

El panorama en Berlín es apenas mejor ya que, como en la cima, no hay vida animal o vegetal y esta tarde arreciaba una tormenta de viento blanco que impedía la visión y bajaba la sensación térmica a 30 grados bajo cero.

Desde Berlín, los italianos deben ser bajados a pide a Plaza de Mulas, a 4.200 metros sobre el nivel del mar, mediante un caminatas de media jornada, donde pueden ser evacuados en helicóptero hasta la ciudad de Mendoza.

A su vez, desde Berlín hacia la cima, los andinistas suelen caminar como en cámara lenta, con pasos de unos 30 centímetros de largo y semi agachados para ofrecer menos resistencia al viento.

Se trata de aprovechar al máximo los bajos niveles de oxígeno y ahorrar glucosa en sangre. Generalmente, las expediciones suelen partir de Berlín a las 5 de la mañana para hacer cumbre al medio día.

Ahora, los hombres de la patrulla deben por tercera vez en el día hacer ese difícil trecho, donde se queda el 70 por ciento de los que intentan hacer cumbre.

Y de su éxito depende la vida del guía y del rescatista que se quedó con él en el pico más alto de occidente.

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