Todo comenzó cerca de las 18 del día de Fin de Año, cuando entre cuatro y cinco delincuentes entraron en un edificio que linda con la embajada y redujeron a la encargada, a su esposo y a su nieto de 15 años. Tras maniatarlos, los ladrones colocaron un tablón en una ventana de ese departamento, por el cual cruzaron a la terraza del edificio vecino, donde funciona la embajada.
Uno de los asaltantes logró ingresar en la sede diplomática por una ventana y, una vez adentro, les abrió una puerta de un balcón terraza a sus cómplices, quienes estaban cargados con varias herramientas.
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