Miles de personas en el mundo sufren un trastorno alimenticio que se caracteriza por una restricción de la comida y la pérdida significativa de peso. En su mayoría, las mujeres son quienes tienen una percepción distorsionada de su propio cuerpo que hace que se vean gordas aún cuando su peso se encuentra por debajo de lo recomendable.
Si bien el género femenino es el más afectado, la anorexia nerviosa también se registra en los hombres. Ambos grupos inician una disminución progresiva de ayunos, una menor cantidad de comida y una práctica intensa de ejercicio físico. Así es como logran una pérdida de peso, que está por fuera de lo saludable.
Se trata de una condición psicológica que se caracteriza por el deseo de mantener el peso corporal más bajo posible. Normalmente se suele acompañar de otras prácticas, tales como la eliminación de los hidratos de carbono (ya que existe la falsa creencia de que engordan) y la utilización de diuréticos, laxantes, purgas y vómitos provocados.
Los enfermos, en este caso, pueden perder desde un 15% a un 50% (en los casos más críticos) de su peso corporal. Esta enfermedad suele asociarse a alteraciones psicológicas graves que provocan cambios de comportamiento, de la conducta emocional y una estigmatización del cuerpo.
Cuáles son los síntomas de la anorexia
- Fatiga
- Insomnio
- Cabello quebradizo y seco que se cae o se rompe fácilmente
- Piel amarilla
- Falta de períodos menstruales
- Piel seca mareo
- Pérdida de peso excesiva
- Dificultad para expulsar las heces (estreñimiento)
- Recuento sanguíneo anormal
- Mala tolerancia al frío
Anorexia: cómo tratarla
El tratamiento se proporciona a través de una combinación de factores y recursos, que incluyen terapia, educación nutricional y tratamiento médico, en caso de desnutrición severa u otras complicaciones médicas.
Se deben tener en cuenta varios factores: el paciente debe ser devuelto a un nivel saludable y se debe aprender qué es la nutrición. En esta línea, las personas suelen recibir planes de alimentos y objetivos saludables para trabajar.
Además, se pueden beneficiar a través de las sesiones de terapia, incluida la familiar para adultos jóvenes y adolescentes.
Cómo prevenir la anorexia
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Buenos hábitos de comidas: se deben establecer horarios fijos. En el caso de los menores de edad, debe haber una supervisión por parte de los padres acerca de lo que comen, ya que incrementa las probabilidades de desarrollar un trastorno de la alimentación. Por lo tanto, comer en familia y con horarios regulares ayuda a prevenir la anorexia.
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Comunicación con los padres: es importante conocer las preocupaciones de los hijos, sus gustos y su círculo de amigos puede ayudar a prevenir este trastorno a detectarlo en una fase temprana.
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Relaciones sociales: la socialización de los adolescentes constituye un factor protector.
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