Crece cierre de anticuarios en San Telmo por falta de turistas

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Los locales de antigüedades son parte de la identidad del barrio, pero hoy atraviesan una situación crítica. Gastronomía e indumentaria ganan terreno.

San Telmo es uno de esos barrios porteños con impronta propia: guarda historias, antigüedades y un encanto en sus calles que la hacen especial.

Sin embargo, desde hace 11 meses su situación cambió. Ante la falta de turistas extranjeros muchos negocios bajaron persianas, y quienes siguen apostando al barrio deben adaptarse a un público local.

Lo cierto es que para sobrevivir, muchos están renegociando los contratos de alquiler de los locales. “Cada vez cierran más locales en San Telmo. Los que quedamos, estamos renegociando los contratos de alquiler con los dueños para pagar menos, porque en el barrio son muy caros los alquileres. Ahora muchos están bajando y con eso podemos manejarnos un poquito más. Pero necesitamos que vuelvan los turistas, sería la salvación”, sostuvo Pablo Pedreira, tercera generación de anticuarios en la zona.

San Telmo es uno de los mercados de arte más grandes de la Ciudad. Sin embargo, en momentos en los que parece ser el ocaso de los anticuarios, algunos locales vacíos comienzan a revivir con nuevos negocios orientados a la gastronomía y la indumentaria.

“Tengo locales en San Telmo, pero dado que no hay turismo directamente decidí cerrar uno de los locales y el otro lo abro alternativamente”, explicó Norberto Medrano, presidente de la Asociación de Anticuarios y Amigos de San Telmo.

La situación para el sector es crítica y el cierre masivo implica de alguna manera perder una parte del icónico barrio, cuyos recorridos por los sectores de antigüedades figuran en todas las guías de turismo. Pese a que los fines de semana hay gente que va a pasear, no se traduce esto en compras. Hoy, algunos anticuarios sobreviven por la vía virtual, ya sea a través de web y redes sociales, así como por remates online. Si bien algunas casas ya implementaban esta modalidad, muchas comenzaron a hacerlo a partir de la cuarentena y ofrecen desde piezas de arte hasta muebles en desuso y otras antigüedades. En la feria de los fines de semana, el panorama tampoco es alentador. “Mucha de la gente de la feria con la que hablo me comenta que no alcanza ni a pagar los gastos del armado de los puestos, pero aun así siguen abriendo”, aseguró Pedreira.

Para las galerías la situación también es negativa, algunas no volvieron a abrir y otras funcionan sólo de viernes a domingo, días que la afluencia de público es un poco mayor.

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