Un profesor que había sufrido graves heridas hace 10 días al producirse una explosión en la Universidad Nacional de Río Cuarto murió, por lo que se elevaron a cuatro las víctimas fatales por el accidente, en tanto otras dos personas permanecen graves, informaron ayer fuentes médicas.
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Damián Cardarelli, de 43 años, falleció la noche del viernes a las 19:55 en el Instituto del Quemado de Córdoba, debido a la gravedad de cuadro, ya que se quemó gran parte de su cuerpo y tenía comprometidas las vías respiratorias, indicó Marco Antonio Ramírez, médico del área de Terapia del centro médico.
El docente, a quien le estaban practicando injertos de piel desde el sábado pasado, "falleció por las mismas quemaduras, porque tenía una extensa superficie del cuerpo afectada, y por el compromiso de su vía aérea, que siempre eleva la gravedad de los casos", explicó.
El miércoles pasado murió otro docente, Carlos Ravera, de 60 años, que también tenía quemaduras en más del 65% del cuerpo y en las vías respiratorias, tras una crisis renal que se prolongó por dos días.
De este modo, ya son cuatro las muertes producidas por la explosión en un laboratorio de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Río Cuarto, ocurrida el 5 de este mes cuando alumnos y docentes realizaban una investigación con sustancias inflamables.
Las otras dos víctimas fueron el estudiante Juan Politano y la docente Liliana Giacomelli, quienes estaban en grave estado y murieron la semana pasada.
En tanto, en el Instituto del Quemado continúan internados Miguel Mattea y Gladys Baralla, cuyos pronósticos son reservados, indicó Ramírez.
"Ambos permanecen con respiración asistida mecánicamente, con curaciones diarias, mientras que uno tiene un compromiso renal y el otro el 30% del cuerpo quemado", sostuvo.
El miércoles pasado, el director del Hospital Córdoba, Carlos Simón, había informado que "se empezó un proceso para complejizarlos", que consiste en "tratar de revertir el estado de coma farmacológico", tras lo cual habían "empezado a responder a estímulos, lo cual es muy positivo".
El velatorio del docente, al cual asistieron alumnos, profesores y autoridades de la casa de estudios -entre ellos el rector, Oscar Spada-, fue realizado pasado el mediodía.
Mientras tanto, la noticia de una nueva víctima repercutió en las decisiones de las autoridades de la Universidad, que permanece paralizada, aunque las asambleas de docentes y alumnos, así como las reuniones de directivos, se suceden continuamente.
El miércoles pasado -al mismo tiempo que se realizaba una asamblea masiva de profesores y estudiantes-, el Consejo Superior de la Universidad declaró el "estado de emergencia" y cerró todas sus actividades académicas por el resto del año.
No obstante, la entidad el viernes llamó a la comunidad educativa a comenzar a retomar las actividades a partir de la semana que viene, algo que rechazaron las agrupaciones gremiales y que ahora fue puesto nuevamente en duda por la muerte de Cardarelli, ya que el lunes habrá duelo.
"Ayer (el viernes) el Consejo Superior cambió la posición que había adoptado y pone el acento en algo muy peligroso, que es la vuelta a la Universidad de todos. O sea, el lunes habría clases pero hay luto, lo que implica no reconocer el estado de gravedad de la situación", dijo Marcelo Ruiz, de la Asociación Gremial Docente.
"La Universidad no está en estado de normalidad. Tenemos que preguntarnos cómo trabajar en un proceso de reconstrucción. Tenemos que adoptar una estrategia de reconstrucción que brinde garantías de seguridad física y contención afectiva", agregó.
El jueves pasado el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) -que agrupa a los rectores de todas las universidades del país- acordó con la Federación de Docentes Universitarios (FEDUN) la conformación de una comisión de seguridad.
La primera reunión de la entidad, que monitoreará y relevará la forma en que trabajan los alumnos y profesores, se realizará el jueves próximo, algo que las entidades gremiales reclamaban desde hacía meses al Ministerio de Educación cordobés y al CIN.
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