8 de mayo 2012 - 08:56
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Los familiares instalaron una silla por cada víctima
Por su parte, Rafael Levy, dueño del local donde funcionaba el boliche, se negó a declarar y dijo que lo hará más adelante por consejo de sus abogados. La misma decisión le manifestaron a los jueces el exsecretario de Seguridad porteño, Juan Carlos López, y el excomisario de la seccional 7ma., Gabriel Sevald.
El juicio se reanudó en el Salón de Usos Múltiples (SUM) del edificio de Comodoro Py 2002, en los tribunales de Retiro, luego de ser suspendido el jueves pasado por incidentes con familiares de las víctimas que se quejaban porque no habían podido ingresar a la sala.
La audiencia comenzó con la lectura de la elevación a juicio de los cinco imputados, la cual había quedado inconclusa la última vez y fue escuchado por los familiares del otro lado del blíndex que divide la sala.
Luego, la presidenta del tribunal, María Cecilia Maiza, comenzó a citar a cada imputado, quienes más allá de declarar o no, aportaron sus datos personales. Los familiares de las víctimas, que como máximo llegaron a ser 50 pese a que les asignaron un centenar de lugares tras la protesta de la semana pasada, acompañaron con murmullos y expresiones de indignación cada palabra de Carelli y Rizzo.
"Miralo vos al vago, qué lindo, trabaja en seguridad", dijo uno de los padres cuando Rizzo comentó al tribunal que en la actualidad se desempeña como asesor de la comisión de seguridad de la Legislatura porteña.
En el juicio, la acusación más grave pesa contra Levy, procesado como coautor de estrago doloso agravado por la muerte de personas en concurso real con cohecho activo: el primer delito tiene una pena de entre 8 y 20 años de cárcel y el segundo de 1 a 6.
A Sevald se lo acusa de cohecho pasivo (recibir dinero, en este caso para no fiscalizar), delito que tiene igual pena que el activo, y a López, Rizzo y Carelli de ser coautores de incumplimiento de los deberes de funcionario público, que prevé hasta dos años de prisión.
La tragedia ocurrió el 30 de diciembre de 2004, cuando el grupo de rock Callejeros tocaba en el local y un grupo de jóvenes nunca identificados arrojó bengalas que incendiaron el techo.
Por el hecho, se realizó un primer juicio en el que se condenó al ex gerenciador Omar Chabán, a su mano derecha, Raúl Villareal, al ex subcomisario Rubén Díaz, a tres ex funcionarios porteños y se absolvió a la banda Callejeros, luego condenada a partir de un fallo de la Cámara de Casación.
El juicio pasó a un cuarto intermedio hasta el 18 de mayo a las 9.30, cuando comenzarán a declarar los testigos.




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