15 de abril 2005 - 00:00

Serio: hay más de un millón de niños en riesgo por usar Internet

Serio: hay más de un millón de niños en riesgo por usar Internet
Masificación de espacios públicos con acceso a Internet, el vacío legal que impide tipificar la mayoría de los delitos informáticos, la ausencia de campañas de concientización por parte del Estado y -en algunos casos- la falta de comunicación entre padres e hijos convierten hoy al ciberespacio en uno de los ámbitos más riesgosos para alrededor de 1.200.000 niños y adolescentes que consumen el servicio en la Argentina. Mientras juristas, legisladores, organismos de defensa de los derechos humanos y funcionarios de gobierno debaten sobre la implementación de la polémica ley que permite invadir la privacidad de los usuarios de Internet (obligando a los proveedores a almacenar datos personales durante 10 años por si la SIDE lo requiere a la Justicia), Ambito Financiero recorrió algunos barrios de la Capital Federal y recogió cifras alarmantes (ver infografía) tras encuestar a 80 jóvenes de entre 12 y 17 años. Más de 80% ingresa en Internet sin la supervisión de un adulto; 51% accede a la red desde locutorios o cibercafés, donde la mayoría de los encargados ignora la existencia de una ley (943) que los obliga a instalar filtros (muy fáciles de sortear por los experimentados internautas) que limitan el acceso a sitios prohibidos para menores. En tanto, si bien un pequeño grupo utiliza la Web para fines educativos, la mayoría lo hace para chatear, jugar en red, mirar páginas de adultos o revisar su correo electrónico.

Los juegos más usados son extremadamente agresivos. Los especialistas coinciden en que pueden o bien fomentar una tendencia violenta inexistente en los niños o profundizarla en caso de que ya exista. Este fenómeno se manifiesta con mayor frecuencia en niveles socioeconómicos bajos.

• Masificación

«El boom del crecimiento masivo de espacios públicos nació en 2002. Antes sólo tenía acceso a Internet la gente de clase media-alta y alta; pero desde hace dos años muchos jóvenes de escasos recursos tienen la posibilidad de ingresar en la red desde un locutorio o desde los famosos cibercafés, por un costo irrisorio», reconoce Enrique Carrier, titular de la consultora homónima. «Para que usted se de una idea, 75% de los adolescentes que usa Internet lo hace desde hace menos de dos años.

Para entender los dichos de Carrier, basta citar el ejemplo de Julián, un cartonero de 13 años que recorre cada rincón de Flores y Floresta en compañía de su mamá y de sus tres hermanos menores. «Casi siempre termino a eso de las ocho y me hago un ratito para entrar en Internet, hasta que venga el tren», dice. El niño confiesa que no tiene ni siquiera conocimientos básicos de computación, pero cuenta entusiasmado que ocupa su tiempo jugando al Counter-Strike, un juego de guerra que enfrenta policías (counter) contra terroristas. «Los policías tienen que salvar a los que están capturados (rehenes) usando un montón de armas como ametralladoras, escopetas de dos caños, pistolas y también con los camper (francotiradores)». Julián cuenta que también le divierte jugar al GTA Vice City, donde «yo soy un chico que para ganar plata tengo que matar a gente o hacer misiones, como por ejemplo robar un auto de la calle para llevar a la hija del coronel a un hotel donde la espera el papá». Para Daniel Gueller, psiquiatra especialista en adolescentes, «este tipo de juegos cumple una función psíquica en los niños. Por un lado, les puede fomentar una tendencia que no existe o bien empeorarla en el caso de que exista».

El crecimiento de los espacios públicos se debe a dos fenómenos en particular: en primer lugar, a la aparición de la banda ancha, ya que, al no tener que pagar un costo adicional de teléfono, se multiplicaron los usuarios dentro de un mismo hogar. Por otro lado, todos aquellos que no tienen la posibilidad de contar con una computadora propia pueden acceder a ella desde un espacio público por apenas 25 centavos. «Hay que tener en cuenta que por los locales privados desfilan cerca de 2,7 millones de usuarios por día», dice Carrier.

Informes de la empresa estadounidense
Microsoft advierten que en la Argentina «hay ocho millones de personas navegando regularmente por la red».

Profesionales consultados por Ambito Financiero coinciden en que las actividades de mayor riesgo para los chicos en Internet son: las conversaciones con desconocidos, los juegos violentos, las páginas pornográficas y compras on line, en ese orden.

«La mayoría de mis amigos tiene la computadora en su cuarto. Los padres no se enteran de lo que pasa puertas adentro, es como que no quieren perturbar la intimidad de sus hijos», afirma
Macarena, de 15 años. «Tengo conocidos que se quedan días de semana desde las 10 de la noche hasta las tres de la mañana chateando mientras todos duermen», dispara.

La abogada
Alba Navarro, investigadora sobre tráfico de pornografía infantil en Internet del Consejo Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (CONNAF), comenta que «una Internet segura para los chicos sólo es posible si los padres se involucran, ya que los adultos están acostumbrados a prevenir a sus hijos acerca de los peligros reales, pero todavía no tienen una dimensión real de los peligros virtuales».

«Más de un padre supone que los adolescentes no necesitan ser objeto de las mismas restricciones que los niños menores, pero la realidad indica que no es así», aclara Gueller. Hace dos días, la Policía incautó abundante material de pornografía infantil, tras realizar 20 allanamientos en todo el país con el objetivo de desactivar una red internacional de pedofilia cuyos miembros se conectan a través de Internet. A pesar de que se secuestraron videos, CD, discos rígidos y gran cantidad de material con pornografía infantil, hasta el momento no hay ningún detenido.

En la Argentina,
la producción y el consumo de pornografía con menores en Internet se quintuplicó en el último año. En el mundo, la industria mueve más de 5 millones de euros por año, y cada día se crean 500 sitios nuevos. Es común que un pedófilo se haga pasar por un chico en los chats de páginas infantiles, o se presente como un adulto que los comprende, cuando, en realidad, el objetivo es seducirlos para generar un encuentro.

«Buscan chicos que sean manipulables», destacó
Dolores March, graduada en Ciencias Políticas e investigadora del CONNAF. Agregó que «los pedófilos suelen contactarse con los niños en salas de chat y les envían pornografía para naturalizar sus acciones y que piensen que, si los demás lo hacen, es normal».

La proliferación de los programas «puerto a puerto» (P2P) como el
Kazaá, utilizados para bajar archivos de música y películas en forma gratuita, también contribuyó al aumento del tráfico de materiales pornográficos audiovisuales.

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