21 de mayo 2004 - 00:00

Sin control

Los piqueteros volvieron ayer a actuar con total impunidad, ante la pasividad del gobierno nacional, que sigue prefiriendo no reprimir esas manifestaciones para no agravar el conflicto. Sin ningún control policial ni judicial, interrumpieron el tránsito en el centro porteño y agredieron a dos automovilistas que quedaron «en medio» de su movilización. Fue durante la marcha hacia la sede de Repsol YPF, donde reclamaron que la empresa les done 2.500 garrafas. Allí, como estaba la Policía custodiando, no hubo incidentes. En cambio, en la estación Constitución, otro grupo de activistas «bloqueó» durante horas las boleterías, sin que interviniera ninguna fuerza de seguridad. La empresa concesionaria, resignada, dejó viajar gratis a los usuarios.

En fila, encapuchados y portando palos, un grupo de piqueteros hacen guardia frente a la sede de la empresa Repsol YPF, mientras otros, menos violentos, posan con garrafas cuyo precio piden reducir de 18 a 10 pesos.
En fila, encapuchados y portando palos, un grupo de piqueteros hacen guardia frente a la sede de la empresa Repsol YPF, mientras otros, menos violentos, posan con garrafas cuyo precio piden reducir de 18 a 10 pesos.
El gobierno volvió, una vez más, a dar «vía libre» a los piqueteros. Sin control policial ni sanción judicial, los grupos «duros» agredieron ayer a dos automovilistas y, durante varias horas, mantuvieron bloqueadas las boleterías de la estación Constitución.

A pesar de que la Policía Federal montó una valla de contención para evitar que se repitan, como la semana pasada, incidentes frente a la sede de Repsol YPF, adonde el Bloque Piquetero marchó para reclamar una «garrafa social» de $10, no hubo en cambio control sobre las marchas.

Dos automovilistas, que quedaron en medio de columnas piqueteras, fueron agredidos por activistas. Mientras tanto, otro grupo de desocupados «copó» la estación Constitución para liberar los controles para que los usuarios pasen sin pagar su boleto
.

Lo hicieron para reclamar la «reincorporación» de 6 empleados expulsados por la empresa Ferrocarriles Metropolitanos y «mayores inversiones».

Otra contradicción del gobierno: días atrás, luego del ataque a Repsol YPF, los voceros oficiales (lo hicieron en paralelo con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; y el ministro del Interior, Aníbal Fernández) plantearon que aquel incidente no podía quedar impune.

Sin embargo, ayer los pique-teros no sólo interrumpieron el tránsito en pleno centro porte-ño, sino que atacaron a dos automovilistas y luego «coparon» las boleterías de Constitución. En ningún momento, durante los tres hechos, intervinieron efectivos de la Policía.

• Prófugo

No sorprende: todavía está prófugo de la Justicia el piquetero que meses atrás golpeó con un barrote a un taxista en plena 9 de Julio, ante cámaras de televisión y cuya fotografía fue reproducida por los diarios.

Los incidentes ofrecieron una paradoja: ayer la Federal inició
operativos sorpresa -según anticipó el ministro de Justicia y Seguridad, Gustavo Béliz-, pero no hubo ninguna orden oficial, salvo frente al edificio de Repsol, para que se controlara el desempeño de los grupos piqueteros.

• Concentración

A pesar de la promocionada presencia de la Federal en las calles, la jornada arrancó con una concentración en el Obelisco, para marchar hacia la sede central de la petrolera. Durante esa marcha se produjeron los incidentes con los automovilistas.

• El primero ocurrió cerca de las 9.20, cuando una columna de la Unión de Trabajadores en Lucha (UTL) llegaba al Obelisco, y la
«barrera de seguridad piquetera» cortó la intersección de Sáenz Peña y Pellegrini para que avancen los piqueteros. En ese momento, un Fiat Uno Blanco intentó -según los piqueteros-atravesar la barrera, pero se lo impidieron. El auto sufrió varios abollones, consecuencia de puntapiés.

• El otro hecho ocurrió unas cuadras más adelante, en Sáenz Peña y Suipacha. Un conductor quedó en medio de una columna y su auto -un BMW-fue
atacado por piqueteros que le rompieron la luneta y un espejo retrovisor. La víctima, José Sánchez, radicó una denuncia en la Comisaría 3ª.

Al llegar a la sede de Repsol, los piqueteros se encontraron con la valla preventiva levantada por la Policía para impedir hechos similares a los de la semana pasada, cuando activistas del Movimiento Teresa Rodríguez tiraron bombas molotov y obligaron a evacuar el edificio.

Esta vez, no hubo agresiones. Un grupo de delegados ingresó a dialogar con directivos de la empresa, que prometieron analizar el petitorio que consta de dos pedidos básicos: que la firma ofrezca una «garrafa social» a 10 pesos y que les donen 2.500 garrafas a los comedores que tiene el Bloque Piquetero.

Luego del encuentro, voceros de Repsol YPF informaron que hay un compromiso formal de la empresa para estudiar la entrega gratuita de garrafas, así como la decisión de estudiar una eventual reducción del precio de la «garrafa social» de 18 a 10 pesos.

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