Cuando el hombre, de 39 años, realizó la donación de esperma, acordó con las mujeres que no iba a contribuir para criar a los pequeños, pero firmó un documento en el que reconocía que era el padre biológico de los niños.
Luego, la pareja de lesbianas se separó y una de ellas inició acciones legales para que el padre biológico pagara la cuota alimentaria correspondiente. Tanto la Corte como las instancias inferiores coincidieron en que el hombre debía cumplir con sus obligaciones como padre.
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