Quienes viajaban en el vuelo 115 de la empresa Pluna, proveniente de Punta del Este, vivieron momentos de zozobra cuando la aeronave tocó ayer la pista del Aeroparque Metropolitano a las 12.25: el tren delantero se rompió quedando prácticamente sin dirección.
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En medio del susto de los 80 pasajeros, la avezada maniobra de los pilotos logró detener el avión al final de la pista sin que se registra ningún herido.
Luego de que los pasajeros descendieron, el avión debió ser remolcado hasta los hangares para un posterior peritaje.
La pericia de los pilotos trae el recuerdo del "milagro" de Nueva York cuando, el 15 de enero, el vuelo 1549 de US Airways debió acuatizar en las frías aguas del río Hudson sin que se registraran heridos. En aquella ocasión, la acertada decisión del piloto Chesley Sullenberger permitió la supervivencia de más de 150 personas.
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