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15 de noviembre 2007 - 00:00

Tragedia en Quilmes: murió un nene en medio de tiroteo. Hay un detenido

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Un hombre fue detenido hoy como presunto autor material del crimen de un chico de ocho años, hijo de un policía, que fue baleado en la cabeza durante un enfrentamiento a tiros entre dos bandas rivales, ocurrido en el distrito bonaerense de Quilmes.

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El chico asesinado era hijo del sargento de la Policía provincial Ramón Gaspar -quien trabajaba en la seccional 3ra de Quilmes- y el detenido es un hombre identificado como Diego Servando Romero, de 33 años y conocido como "Hormiga", presunto jefe de uno de los grupos enfrentados, según informaron a la agencia Noticias Argentinas fuentes policiales.

El incidente se produjo ayer por la noche, cuando dos grupos antagónicos se enfrentaron a balazos en las calles Carlos Pellegrini y Fournier, aparentemente por el control de la actividad delictiva del barrio, según indicaron los voceros policiales consultados.

Cuando efectivos de un móvil de la comisaría 5ta se hicieron presentes en la zona, hallaron al niño gravemente herido a balazos en la calle 394, entre Corrientes y Presidente Perón.
El chico fue trasladado inmediatamente a la Clínica Belgrano, donde falleció alrededor de las 21:30.
El chico fue baleado en la cabeza cuando regresaba a su casa -ubicada en las calles Entre Ríos y Ameghino- y los dos grupos se enfrentaban por el control de la zona y, según trascendió, por la recaudación de un asalto que habían cometido.

El padre del chico, quien se encontraban comprando en un comercio de la zona, acudió al lugar y lo encontró gravemente herido, por lo que lo llevó a un hospital de la zona, donde sobrevivió sólo algunos minutos.

Tras el episodio y luego de realizar algunas averiguaciones, policías de la distrital local iniciaron un operativo que derivó en la detención de "Hormiga", cuando se refugiaba en la casa de un cuñado, en la calle 822, entre 880 y 882, de la localidad de San Francisco Solano.

Sin consuelo por lo ocurrido, el padre del chico dijo que "lamentablemente la policía actúa, pero los delincuentes entran por una puerta y salen por la otra".

El hombre aseguró que otro tiroteo entre los mismos grupos terminó, en septiembre pasado, con la muerte de un joven de 18 año que, al igual que su hijo, nada tenía que ver con las bandas.

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