El galeón es removido tras realizarle estudios arqueológicos.
El barco mercante español del siglo XVIII descubierto en medio de una construcción en Puerto Madero llegó tres siglos después a destino luego de ser trasladado a un centro de preservación en un operativo "inédito" en Latinoamérica.
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Los restos del buque fueron llevados a una antigua barraca del barrio de La Boca, donde el navío volverá a ser enterrado para reproducir las condiciones en las que fue hallado inesperadamente en diciembre de 2008, luego de permanecer durante más de 200 años bajo tierra.
Una vez allí, el estado del barco será analizado por sensores de monitoreo, que permitirá sondear desde la temperatura hasta la humedad de la madera del casco. Permite ver si el barco está en buenas condiciones, advertir si hay agua contaminada debajo o cualquier otro problema para su preservación.
El buque de 28 metros de largo, procedente de la península ibérica, buscaba arribar a Buenos Aires para vender sus mercancías.
Pero, aparentemente, una feroz tormenta produjo un golpe en la quilla del buque, que terminó encallado en el lugar donde fue descubierto.
En el buque fueron hallados cañones, monedas, cerámicas, vasijas, pipas, clavos, sogas, un espejo y llaves, que se encuentran en una etapa de acondicionamiento para su posterior investigación.
Fuentes del gobierno porteño estiman que, en alrededor de un año, los restos del buque y los materiales hallados serán exhibidos en el futuro centro de interpretación que se montará en la antigua barraca.
El buque, envuelto en geotextiles y encerrado en una jaula de acero, fue cargado en un enorme grúa que debió llevar un total de 32 toneladas a lenta velocidad, al punto que unas 30 cuadras de distancia demandaron unas tres horas de recorrido.
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