Una de cada diez personas en el mundo pagó el año pasado un soborno, práctica particularmente extendida en el trato con la policía, aunque los ciudadanos piensan que los más corruptos son los políticos, según un informe de Transparencia Internacional presentado ayer en Berlín. En lo que respecta a América latina, el porcentaje de encuestados que tuvieron que pagar una coima para obtener un servicio fue de 13%, y llamativamente -aunque el muestreo no incluye a todos los países-sólo Venezuela y la Argentina se sitúan, con 12% y 5%, respectivamente, por debajo de esa media.
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Este informe sobre el barómetro global de la corrupción complementa el índice difundido en mayo pasado y constata un año más que la corrupción no sólo sigue formando parte de la vida diaria, sino que aumentó en Asia, Pacífico y sureste de Europa, afectando sobre todo a los jóvenes y a las personas con menos ingresos.
La presidente de Transparencia Internacional, Hugette Labelle, precisó que el costo económico de la corrupción supera el billón de dólares al año, de los que 25.000 millones corresponderían a Africa, la región del mundo más necesitada de desarrollo.
«Los pobres, también en los países industrializados, son los más perjudicados por la corrupción», destaca el informe, que incluye un estudio comparativo por sexos y edad según el cual las mujeres son menos propensas que los hombres a pagar sobornos, y lo mismo ocurre con los mayores de 65 años en relación con los de 30.
Según Transparencia Internacional, de las 63.199 personas de 60 países consultadas para esta encuesta global sobre corrupción, 13% declaró que el pasado año se les pidió y pagaron un soborno para obtener servicios públicos, desde permisos hasta prestaciones jurídicas y sanitarias.
Porcentajes
En Africa, ese porcentaje fue de 42%; en Asia y Pacífico, de 22%; en Estados Unidos y Canadá, de 2%; en el sudeste de Europa, de 12%; y en Rusia, Moldavia y Ucrania, de 21%.
En la Unión Europea (UE), 5% de los encuestados para este informe pagó un soborno a cambio de una prestación, práctica que en Rumania, Grecia y Lituania confesaron haber seguido entre 27% y 33% de los encuestados.
Frente a ese grupo de países comunitarios se sitúan España, donde 3% de los encuestados pagó un soborno el pasado año; Reino Unido; Dinamarca; Finlandia e Irlanda, todos con 2%, seguidos por 1% de Austria, Francia y Suecia.
Variación
El grado de corrupción varía sensiblemente de un país a otro, pero coincide en que la institución pública más « corrupta» es la policía, hasta el punto de que uno de cada cuatro ciudadanos de todo el mundo que tuvo contacto con ese cuerpo fue «invitado» a pagar un soborno y uno de cada seis acabó haciéndolo.
La práctica del soborno es también un problema de alcance en los ámbitos de la Justicia, servicios de registro y permisos, educativo, salud y los proveedores de electricidad.
Pero aunque la policía sea la institución pública más afectada por ese mal, los ciudadanos creen que los más infectados por esa lacra son los partidos políticos y el Poder Legislativo.
Así, cuatro de cada cinco entrevistados en la Argentina, Camerún, Bosnia-Herzegovina, Bulgaria, Bolivia, India, Japón, Panamá y Nigeria creen que los partidos políticos son «corruptos», idea que comparten al menos dos de cada cinco encuestados en Dinamarca, Holanda, Noruega, Suecia, Suiza y Singapur.
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