Como cada viernes, y luego de entonar los salmos correspondientes al inicio del « shabat», el rabino enfrenta a la congregación desde el púlpito. Sólo que, esta vez, el mensaje del joven «rab» pone el centro en lo que por esas horas era la agonía del papa católico.
«Juan Pablo II no sólo se abrazó con el gran rabino Lau de Israel, no sólo fue el primero en visitar una sinagoga y en rezar en el Kotel (Muro de los Lamentos); su tarea de reconciliación hizo posible que hoy estemos trabajando juntos rabinos y curas para combatir la pobreza», dice Avruj.
Como todos los viernes, pide por la salud de los miembros de la congregación que están pasando por un momento difícil; nombra a cada uno de ellos, y deja para el final