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28 de febrero 2008 - 00:00

Una espesa trama política con terminal en la AFA

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El retorno de Mauricio Macri a Boca dispuesta por la Inspección General de Justicia (IGJ) al anular el pasado martes el mandato de la actual comisión directiva, que hasta ese momento presidiera Pedro Pompilio, cuando consideró que existieron irregularidades en el proceso electoral que la consagró, comenzó a caminar por carriles políticos más que por los deportivos.

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La IGJ había exigido más allá de reponer a las «viejas» autoridades de Boca la obligación de que no se demore más de 30 días el período para fijar la fecha de una nueva elección que permitiera elegir nuevos dirigentes, por lo cual se abre un nuevo proceso interno con enormes implicancias colaterales que seguramente superan los objetivos impuestos por las autoridades judiciales.

Se le atribuye a Pompilio buscar el apoyo del kirchnerismo -a través del diputado Carlos Kunkel- y en cambio sacaría de su lista a dirigentes cercanos a Macri, y a su vez el actual jefe de Gobierno estaría evaluando la posibilidad de respaldar a una fórmula que enfrente a uno de sus candidatos precisamente a Pompilio, su ex vicepresidente. En los pasillos de La Bombonera tampoco se descarta que en las próximas semanas se concrete una alianza entre Pompilio y el kirchnerista Roberto Digón, hasta ahora principal opositor en Boca, dada la cercanía de este dirigente con el kirchnerismo.

Ayer mismo ya se especula con la posibilidad de que el nuevo proceso electoral cuente con tres listas: una con la fórmula Pompilio-Digón, otra integrada por dirigentes macristas (tales como el ex tesorero Orlando Salvestrini y Carlos Ben y una tercera encabezada por el dirigente opositor Pablo Abbattángelo, quien fue (a instancias de Digón) el que realizó la presentación judicial que desencadenó en esta nueva instancia.

Dentro de este escenario comenzaron a realinearse las nuevas alternativas políticas, Macri volvió en la tarde de ayer -según dicen- con el objetivo prioritario de dejar sentado que Boca «no ha quedado sin gobierno», al decir de las fuentes consultadas. A partir de esa premisa a trabajar e imponer sus dictados políticos, luchar contra los que estiman ya han comenzado tareas en fusiones con hombres de la oposición y dejar la entidad en manos de un hombre de su propio riñón.

Sin embargo, deberá atender también algunos temas estrictamente deportivos. Por ejemplo, tendrá que analizar la situación del plantel (por ejemplo, la compra de jugadores entre ellos el arreglo de Juan R.Riquelme), fundamentalmente la confirmación de la contratación del entrenador Carlos Ischia, quien firmó su vinculación con Boca cuando el titular era Pompilio, y la actual circunstancia podría determinar que esas acciones del último período institucional podrían quedar nulas.

Kirchneristas ponen mucha atención a esta situación planteada porque según en quién recaiga la titularidad de Boca podrían pensar en recorrer el camino para armar un equipo que trabaje para destronar a Julio Grondona, un largo deseo del gobierno, hasta ahora incumplido, sólo porque hasta el momento no encontraron un dirigente que pueda ser sucesor del hasta hoy hombre fuerte de la FIFA.

Aunque para eso deberán esperar cuatro años más.

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