édica denunció que un hombre la siguió e intentó ingresar con ella a su edificio de Recoleta, aunque alcanzó a cerrarle la puerta en la cara ante la sospecha de que se trataba del violador serial que ataca en ese barrio porteño, informaron fuentes policiales y judiciales.
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Los investigadores no descartan que el sospechoso haya sido el violador serial, pero aclararon que también pudo tratarse de un delincuente que sólo quería cometer un asalto o un simple hecho producto de la psicosis que generan los ataques del abusador en el barrio.
El hecho ocurrió a las 23:45 en un edificio ubicado sobre la avenida Pueyrredón 1779, cuando la médica llegaba caminando a su casa y advirtió que un hombre la seguía.
Según la denuncia, en la puerta del edificio la médica increpó al sospechoso y le preguntó: "¿A dónde va?" y el hombre le respondió: "Al primer piso".
La médica, que ya había colocado la llave en la puerta, ingresó rápidamente al edificio y le cerró la puerta en la cara, tras lo cual comenzó a gritar y pedir ayuda y el hombre salió corriendo.
De inmediato, varios patrulleros de las comisaría 19 y las brigadas policiales que trabajan específicamente para atrapar al violador serial, llegaron y revisaron todo el edificio y las inmediaciones, pero no pudieron dar con el sospechoso.
Los investigadores se entrevistaron con la mujer y le exhibieron tres de los identikits confeccionados por las víctimas de los ataques sexuales y la mujer dijo que se parecía a uno de ellos.
Un jefe policial y una fuente judicial indicaron que la médica ya fue convocada a la fiscalía de instrucción de Cristina Caamaño, quien investiga los casos del violador, para que declare y elabore un identikit.
La fiscalía trabaja sobre la hipótesis de que hay dos violadores en la zona que cometieron desde el 23 de noviembre siete ataques sexuales, cuatro en edificios y tres en comercios, todos muy cerca de las comisarías de la zona, que son la 19 y la 21.
El abusador de los edificios es un hombre joven de unos 25 años, bien vestido, que suele llevar un cuaderno debajo del brazo y que tiene como modalidad seguir a las víctimas hasta la puerta del edificio, exhibir una llave para que lo confundan con un vecino y poder así cometer los ataques en el palier, el ascensor o las escaleras.
En cambio, el abusador de los comercios tiene la modalidad de cometer asaltos en locales donde hay empleadas solas, a quienes ataca sexualmente después de cometer el robo.
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