17 de febrero 2004 - 00:00

Víctima, pero sin rencor

Una de las víctimas de la cobarde agresión piquetera del viernes pasado, el taxista Enrique Urquiza, brindó un crudo testimonio de su experiencia a una radio de la Capital. Con serenidad, el propio Urquiza dice en la charla con la FM Hit que pese a ser víctima, no cree que la represión sea la respuesta a estos excesos de la protesta.

Periodista:
¿Cómo está ahora?

Enrique Urquiza:Tenía inflamado el pómulo. También tengo el ojo bastante molesto. Pero bien.

P.:
Le abrieron el pómulo ¿no?

E.U.: Sí, porque yo uso anteojos y cuando me reventó el vidrio del anteojo, entonces los vidrios se clavaron en los pómulos.


P.:
¿Puede relatar exactamente cómo fueron los hechos?

E.U.: Después de haber hecho unas cuantas cuadras a paso mínimo de hombre, yo llegué bastante molesto al momento de entrar en la autopista para poder arribar a mi casa. Pero pese a que uno, bueno, yo estaba bastante molesto, no intenté ni siquiera molestar a esta gente y me acerqué hasta el camioncito policial que había a un costado de la autopista. Me estacioné ahí, me bajé y fui a hablar con la Policía para decirle que, por favor, tengo mi derecho al libre tránsito. Me hicieron un lugar para pasar. El oficial a cargo, con el cual terminé hablando, me explicó que era imposible, que no me iba a dejar pasar. Me explicó cuáles eran los caminos alternativos y me dijo, cosa que me pareció muy bien, que él no lo hacía por ellos, sino que lo hacía por mi propia seguridad.


P.:
¿Cuándo te pegaron?

E.U.: Uno después se da cuenta pensándolo de que esto no tiene nada que ver con el hambre ni con nada de eso. Esto es un movimiento para buscar a la Policía solamente, no a mí.Yo soy una parte del eslabón. Porque fíjese que se acercaron algunas personas, señoras, de los piqueteros, para decirme que no tienen para un vaso de leche para sus hijos. Pero ¿no llama la atención que si les falta un vaso de leche para sus hijos, vayan con los cochecitos y los metan en el medio de ese despiporre? Yo creo que ninguna madre que se precie, pondría en peligro la vida de su hijo por un vaso de leche de esa forma. Eso es lo que me llama la atención.Y también que los señores vayan con la cara tapada, o con palos.Y aparte yo no vi a ninguna gente que esté muerta de hambre. Estaban todos bien rellenitos y gorditos ¿eh?

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