29 de enero 2008 - 00:00

Ya no se cumple a pleno la Ley Antitabaco en la Capital

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La Ley Antitabaco en la Capital tuvo alto acatamiento desde su puesta en marcha, pero lentamente se está dejando de cumplir.
La Ley Antitabaco ya no se cumple en muchos bares, pubs y restoranes de la Capital Federal, aunque existen espacios para fumadores. Pese a que la norma sancionada en 2006 establece en su artículo 5° que «está prohibido fumar en el interior de lugares cerrados privados de carácter público, como centros y tiendas comerciales, restoranes, bares, supermercados y bibliotecas», muchos de los dueños de estos lugares optan por incumplirla para no perder clientes.

Esta violación a la ley vigente se produce principalmente en locales de las zonas de Capital donde se concentra gran parte de la movida nocturna, como Belgrano o Palermo. Sus clientes, la mayoría adolescentes y jóvenes, argumentan que la pizza con cerveza exacerba el deseo de fumar tanto a quienes lo hacen habitualmente como a los «fumadores sociales». Por eso, muchos de estos consumidores tienen detectados los lugares en los que saben que pueden fumar libremente sin ser molestados.

«Cuando empezó a regir la prohibición la cumplimos a rajatabla. Pero con el paso del tiempo fuimos perdiendo clientes porque durante las salidas nocturnas la mayoría de la gente joven, que constituye la mayor parte de nuestra clientela, quiere acompañar la cena o una bebida con cigarrillos. Entonces optamos por volver a la división natural del local: al fondo los fumadores; a la entrada quienes no quieren olor a cigarrillo», dijo el recepcionista de un restobar de Palermo Hollywood, que no quiso dar a conocer su identidad.

La prohibición es para los establecimientos que tengan menos de 100 m2. A los más grandes se les permite tener un espacio para fumadores, que debe estar totalmente independizado del resto y tener sistemas de ventilación permanente, lo cual tampoco se cumple en muchos casos. Igualmente, de los cerca de 5.000 bares, cafés y restoranes que existen en la Capital Federal, la mayoría pertenece a la primera categoría.

Gracias a la falta de control por parte de los inspectores los empresarios se permiten no cumplir la regla. Los que no acatan la prohibición aducen que, de cumplirla, facturarían 20% menos, dado que los consumidores fumadores permanecen menos tiempo en sus establecimientos y por ende, también gastan menos.

Sin embargo, según un relevamiento realizado por la diputada nacional Paula Bertol (PRO) y el legislador Helio Rebot (FPV) sobre 90 bares, restoranes y confiteríasde las zonas de Congreso, Once, Montserrat, Barrio Norte, Recoleta, Retiro, Palermo, Belgrano, Flores, Caballito, Almagro y Barracas, sólo 16,7% de sus camareros respondió que las ventas habían bajado por culpa de la norma, aunque sin determinar un porcentaje concreto. Otro 41,1% respondió que las ventas se redujeron menos de 30%; 36,7% afirmó que no descendieron, que mantienen su clientela y que, en algunos casos, los fumadores fueron reemplazados por clientes que no lo son.

También son pocos los locales que exhiben carteles indicadores de la prohibición; casi ninguno muestra el número telefónico para realizar la denuncia en caso de que allí se fume, según establece la ley en los artículos 11 y 12.

«La ley se viola por la falta de control por parte del Estado, el desconocimiento del contenido de la ley y por la falta de iniciativa de muchos consumidores que no se hacen respetar», asegura Bertol, autora de la Ley Antitabaco. También admite que si bien la mayoría de los establecimientos cumple la normativa, sigue habiendo un porcentaje que no lo hace.

Otro vacío legal es que, al abarcar sólo el territorio de la Capital Federal, establecimientos de «utilidad pública» -como los define la Constitución de 1994-de jurisdicción nacional como el hipódromo, la Universidad de Buenos Aires, hospitales nacionales y empresas del Estado, ubicados en la Ciudad, se consideran exentos. «No es coherente: debería impulsarse la misma prohibición para todo el país», opina Bertol. De todos modos, en dichos establecimientos de utilidad pública se puede hacer cumplir una ley porteña pero no parece haber interés por aplicarla.

En un relevamiento llevado a cabo por la diputada, sobre un total de 20 establecimientos del sector público casi 80% de sus responsables admitió no haber recibido ninguna inspección para determinar si cumplen o no con la norma.

Desde la cámara de cafés y bares lógicamente se quejan porque la ley abarque sólo al perímetro de la Capital. «El hecho de que la Ley Antitabaco rija sólo en la Capital Federal genera un éxodo muy grande de clientes fumadores hacia locales del Gran Buenos Aires. Estamos de acuerdo con todas las medidas que tiendan a preservar la salud, pero no es justo que sólo tengan efecto en una parte del país y a pocos kilómetros esté permitido», dijo Manuel Novo, presidente de la entidad.

En muchos establecimientos, como Polite, restó-bar de la calle Honduras, o Kandi, un restó-bar de calle Báez, en Las Cañitas, o su vecino Jachi, los recepcionistas indican en qué área del bar deben ubicarse los no fumadores: por lo general son las mesas que están al frente del bar, las más visibles desde la calle, la minoría en relación al total de mesas disponibles. En otros, para que no se pueda observar desde afuera que hay gente fumando, cerca de la medianoche se cierran las cortinas, que cubren por completo las ventanas.

«El problema es que muchos empresarios, lejos de interesarse en cumplir la ley, deforman su contenido. Algunos aducen que el incumplimiento se da porque -según ellos-existe un horario en el cual pueden dejar que la gente fume, cuando en ningún artículo se menciona esta normativa», aseguró Bertol.

Tampoco acatan la ley los bingos. Según el relevamiento realizado por Bertol en octubre pasado, ninguno de los cinco que existen en la Ciudad de Buenos Aires aplica la norma. Otros grandes infractores son los boliches bailables: ni los más conocidos, como Asia de Cuba, Museum, The Roxy o Mint, hacen caso a la prohibición, pese a que las multas alcanzan los $ 5.000 y al tercer incumplimiento se clausura el local. Este tipo de establecimientos, según el artículo 21 de la ley, debe tener un espacio cerrado, separado totalmente, exclusivo para los fumadores. En ninguno se observan pistas de baile exclusivas para fumadores.

¿Habrá algún día una ley nacional que prohíba fumar en lugares públicos en todo el territorio del país? Casi imposible: fuentes legislativas aseguran que los representantes de las provincias tabacaleras frenan cualquier proyecto en ese sentido.

Según la Organización Mundial de la Salud, en la Argentina fuma aproximadamente 40% de la población que tiene entre dieciséis y sesenta y cuatro años, uno de los índices más elevados dentro del continente americano. « Sería ideal que la Ley Antitabaco se cumpla en todo el territorio, porque contribuiría notablemente a disminuir ese consumo, tan grave en nuestro país, y una de las grandes adicciones de los jóvenes», concluye Ricardo Gené, jefe de Neumonología del Hospital de Clínicas.

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