20 de julio 2007 - 00:00

Aduana pidió permiso para atacar a ministra

Julio De Vido
Julio De Vido
El titular de la Aduana, Ricardo Echegaray, se sorprendía ayer en vivo y en directo por la mañana de las declaraciones de Nilda Garré en la puerta de su domicilio. Luego consultó a un ministro del Poder Ejecutivo para pedir autorización para contestarle a la ministra de Defensa e instrucciones sobre el tono para el menaje que debía emitir. Finalmente, redactó un duro e irónico comunicado firmado por la Dirección Nacional de Aduanas (DNA), donde embistió contra Garré por el caso de posible contrabando y segura subfacturación de material bélico, calificando los hechos como groseros, aclarando que «en todo el globo terráqueo los precios de las exportaciones los pacta el exportador con el importador», con lo cual señaló directamente al Ministerio de Defensa como los principales responsables del eventual delito de contrabando, ya que en los momentos del hecho que se investiga en la Justicia, Fabricaciones Militares (que realizó la venta) estaba bajo la órbita de esa cartera.

Nace así un nuevo y público cruce dentro del gobierno nacional, en este caso, entre Garréy Echegaray, hombre de confianza y apoyo de la línea política oficial patagónica que tiene como referente directo al ministro de Planificación, Julio De Vido (bajo cuya órbita hoy se maneja Fabricaciones Militares); y como apoyo máximo, al propio Néstor Kirchner, quien varias veces defendió su gestión en la Aduana.

Todo comenzó temprano cuando la ministra decidió enfrentar a media docena de movileros que esperaban desde temprano en la puerta de su casa para conocer su versión sobre la citación que le había girado el juez Guillermo Tiscornia para que declare sobre el posible contrabando vía subfacturación de partes para fabricar armas similares a los locales Fusil Automático Liviano (FAL) a una fábrica de Connecticut. Allí, la ministra, luego de aclarar que «ni siquiera sé lo que es un fusil FAL» y que «yo puedo hablar como Doña Rosa. No se cuánto valen o cuánto dejan de valer las partes de un FAL», embistió contra la Aduana. Dijo que el organismo que dirige Echegaray «lamentablemente no hizo ninguna objeción durante reuniones previas, lo que hizo que no sólo yo sino otros ministros hayan firmado desde 2003 las resoluciones de exportación». Insistió sobre la responsabilidad de la Aduana al decir que este organismo no leyó la posible existencia de números identificatorios «mellizos o limados».

Fue al escuchar estas frases directas a la supuesta falta de eficiencia, en el mejor de los casos, de la Aduana, cuando Echegaray decidió contestar, previo llamado a varios colegas de gabinete de Garré. Uno de ellos, de poder cercano al Presidente, le dio luz verde para dar su opinión sobre el tema, incluso con el tono que el director de la Aduana considerara conveniente. El funcionario eligió así la ironía, con un tono cercano a la falta de consideración y profesionalismo de la ministra.

  • Grosería

  • Según el comunicado distribuido ayer, la Aduana señaló que «en el embarque que se iba a realizar en febrero de este año, de partes y piezas de armas, la subfacturación fue tan grosera que no resultó necesariorecurrir a un estudio de valorpara tomar la decisión de bloquear la exportación». La ministra había dicho que en su momento el organismo no objetó una operación que ella aprobó, pero que más tarde determinó una subfacturación y detuvo un embarque. Ante eso, la Aduana salió a señalar que «en todo el globo terráqueo los precios de las exportaciones los pacta el exportador con el importador».

    «Por ley, la Aduana tiene facultad para controlar el valor declarado en el sistema informático María e interviene, efectivamente, a partir de la manifestación en el SIM de una operación y el embarque de la mercadería. Es el Código Aduanero el que establece un plazo de cinco años, después de concretada la operación, para evaluar su valor. Y dentro de ese plazo se puede lo aprobar o rechazar», explicó.

    «Ocurre que en el embarque que se iba a realizar en febrero de este año, de partes y piezas de armas, la subfacturación fue tan grosera que no resultó necesario recurrir a un estudio de valor para tomar la decisión de bloquear la exportación, porque, además, se detectaron otras irregularidades», precisó el organismo.

    Según la Aduana, en el embarque detenido había « números de serie limados, mellizos, partes y piezas nuevas que habían sido declarados como usados». De igual modo, se detectaron «partes y piezas con números de serie que no estaban autorizadas por el Ministerio de Defensa, así como la omisión de declarar que la exportación era un lote que componía un embarque mayor». «Un estudio de valor como los que se realizan ordinariamente implica requerir información y documentación a la Aduana del país importador y practicar auditorías sobre las variables de las firmas exportadora e importadora. En todo el mundo, se reitera, estos controles son selectivos y se deciden a partir de un estudio de análisis de riesgo», completó la Aduana. Hay que aclarar que Fabricaciones Militares es hoy dirigida por Arturo Puricelli, un funcionario oriundo de Santa Cruz, hombre además muy cercano a Néstor Kirchner y que hoy responde a Julio De Vido.

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