17 de octubre 2001 - 00:00

AMIA: jueces no quieren oír a Menem ni a Corach en juicio

Definitivamente, al Tribunal que lleva adelante el juicio por el atentado a la AMIA no le interesa escuchar lo que puedan decir Carlos Menem y Carlos Corach sobre el ataque terrorista a la mutual judía.

Los jueces Gerardo Larrambebere, Guillermo Gordo y Miguel Pons consideraron como «extemporáneo y fuera de término» el pedido impulsado por los abogados de la organización Memoria Activa para que el ex presidente declare como testigo en el juicio oral contra la «conexión local» del atentado.

El mismo Tribunal ya había rechazado llamarlos como testigos durante la etapa de apertura de prueba previa al juicio. Pero Memoria Activa insistió la semana pasada, luego de escu-char la declaración del ex comisario Juan José Ribelli y de conocer que el juez federal Juan José Galeano llamaría a declarar a Menem en la investigación de la denominada «conexión internacional».

El jueves último, en una declaración que duró cinco horas, el ex policía Ribelli denunció una fuerte «conspiración» entre el juez federal Galeano, el vendedor de autos Carlos Telleldín y los fiscal, para involucrarlo en el ataque terrorista que dejó 85 muertos y más de 300 heridos. En esa supuesta conspiración el ex comisario involucró a funcionarios del gobierno y de la SIDE de la gestión Menem. Ribelli está imputado como «partícipe necesario» del atentado.

• Acusación

Ribelli acusó al juez Galeano y a los fiscales de conformar una presunta «asociación ilícita» y de armar una «historia oficial» del atentado. También dijo que el Estado pagó 400 mil pesos a Telleldín para que acu-sara a los policías bonaerenses de la voladura de la AMIA «con el aval de funcionarios del anterior gobierno».

En función de esta denuncia, el tribunal dispuso que las declaraciones de Ribelli pasen a la Cámara Federal de Buenos Aires para que designe un juez que investigue si se cometió un ilícito.

No obstante, ayer trascendió que el juez federal
Claudio Bonadío citó para el jueves como testigo a la esposa de Telleldín y su abogado Víctor Stinfale para ratificar o desmentir esta acusación.

Stinfale
, a quien se relevó de su secreto profesional, deberá contestar si Telleldín cobró $ 400 mil antes de confesar, en 1996, que entregó a policías la camioneta Trafic que para la Justicia se usó como coche bomba en el atentado.

Además, el magistrado citó a una agente del sector 85 de contrainteligencia de la SIDE, de nombre ficticio
«Marta», sospechada de ser una de quienes negoció este pago con Telleldín y su mujer Ana Boragni.

El viernes,
Bonadío esperará a la mujer de Telleldín, que supuestamente aparecería en escuchas telefónicas recibiendo presuntamente instrucciones del mecánico acerca de cómo manejar dinero.

Stinfale
ya declaró en esta causa paralela a la del atentado que se instruye tras las denuncias por irregularidades de un ex prosecretario de Galeano, Claudio Lifchitz, quien aseguró que se le pagó a Telleldín para involucrar a los ahora juzgados ex comisario Juan José Ribelli y policías que dependían de él. El abogado de Telleldín adelantó que se negará a contestar este tipo de preguntas porque «pueden perjudicar» a su cliente y lo mismo aconsejará hacer a Ana Boragni, ya que sostiene que la mujer está autorizada a guardar silencio si considera que puede perjudicar a su familiar.

La causa que lleva adelante
Bonadío fue abierta por una denuncia realizada por el ex ministro de Justicia Ricardo Gil Lavedra a raíz de las declaraciones de Lifchitz, ex prose-cretario del juez Galeano.

El ex prosecretario del Juzgado Federal 9 había denunciado un
«complot para boicotear e impedir la producción de información que sirviera para la investigación» del atentado a la AMIA y había señalado a miembros del servicio de inteligencia e incluso a Galeano. El ex prosecretario fue agente de Inteligencia de la Policía Federal y es uno de quienes sostienen que la SIDE «sabía que iba a producirse un atentado» y no pudo evitarlo.

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