Boggiano dejó pasar turno para defenderse

Judiciales

Los diputados de la Comisión de Juicio Político fijaron ayer una nueva cita a Antonio Boggiano para que el 4 de noviembre responda sobre cargos a estrenar. La resolución, que coloca al ministro de la Corte contra las cuerdas, se tomó después de que esa oficina del Congreso recibiera la defensa por escrito, a raíz de las 11 acusaciones que ya le habían formulado por presunto mal desempeño en los expedientes Macri, Dragonetti de Román y Meller.

Este último caso fue el que permitió la destitución de Eduardo Moliné O'Connor y precipitó las renuncias de otros animadores de la denominada «mayoría automática» menemista, Julio Nazareno, Guillermo López y Adolfo Vázquez, a cuyas cabezas les puso precio Néstor Kirchner.

Tal cual venía adelantando este diario, hubo una ampliación de la prueba anti-Bog giano. Ayer, una veintena de legisladores, liderados por Ricardo Falú, esperaron en vano la presencia del ministro del máximo tribunal y terminaron aceptando un texto de 37 carillas que llevó el abogado Andrés D'Alessio.

• Reproches adicionales

Después del trámite, los miembros de Juicio Político votaron por unanimidad tres reproches adicionales relacionados con la causa Meller, que le ocasionó al Estado un perjuicio millonario, de acuerdo con el criterio que sentó el Parlamento en el proceso contra Moliné. En sintonía con lo que anticipó en la víspera este diario, le achacaron «una conducta gravemente autocontradictoria al modificar su voto... el 4 de noviembre de 2002 -un día antes de la fecha de la sentencia-cuando decidió rechazar el recurso del Estado».

Y siguieron con la embestida: «... poco antes, el 13 de setiembre de 2002, había firmado un proyecto donde: se hacía lugar al recurso del Estado; se dejaba sin efecto la sentencia que favorecía a Meller; se imponían las costas a Meller; se declaraba revisable al caso por arbitrariedad... se ponderaban los 'sólidos fundamentos del dictamen' de la Procuración del Tesoro en los que el Estado fundamentó su recurso...».

• Sugerente

El mudar de criterio no implica una conducta reprochable en sí misma. Es más, muchos jueces lo hacen. Aunque resulta más que sugerente que un magistrado exhiba opiniones diametralmente opuestas en menos de dos meses y en un expediente que ponía en juego millones del Tesoro nacional (la deuda del Estado con la empresa de comunicaciones Meller pasó de menos de $ 29 millones a cotizar $ 400 millones en bonos).

• Motivación

Falú y sus amigos concluyeron que «la grave diferencia, en orden a la doctrina y resultados, entre lo que suscribió en setiembre de 2002 y lo que sentenció un mes después, demuestra que tenía plena representación y total conocimiento de la arbitrariedad, ilegalidad y daño en contra del Estado, por lo que su voto no fue el de un juez imparcial, sino que estuvo motivado por otros intereses diferentes de los de la función judicial». Una virtual condena, a la cual tendrá que responder el aludido el primer jueves de noviembre.

«En
este descargo, que es absolutamente frágil, se adelanta a los nuevos cargos y trata de justificar su cambio de voto en la causa Meller, al explicar sus contradicciones en el caso Aion donde acepta que puede revisarse un fallo del tribunal arbitral y dice fue inconsistente», replicó el titular de la comisión.

• Salvavidas

El panorama de Boggiano es diferente del de Moliné en cuanto a la carpeta Meller, tal cual sostenían los senadores: existe aún en la Cámara alta una esperanza para Boggiano de encontrar un salvavidas. El problema es que, según están analizando los diputados, su situación es aún peor que la del único echado por el voto del Congreso y por este caso.

Nazareno
, el juez más cuestionado por la oposición de los '90 y el oficialismo actual, no es que se pronunció igual que Boggiano; directamente adhirió al fallo de éste, sin agregar ni quitar nada.

Parece que las perspectivas no le son nada favorables a
Boggiano, y esto desnuda por qué el Ejecutivo dejó de agitar la versión de que podía intentar un salvataje del magistrado.

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