4 de julio 2003 - 00:00

Corte: lanzan juicio político a Moliné y podría irse López

La Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados decidió ayer por unanimidad comenzar a investigar al vicepresidente de la Corte Suprema, Eduardo Moliné O'Connor, en cuatro denuncias, tres de las cuales involucraron a Julio Nazareno. Se trata de los casos Meller, Macri, Magariño y una denuncia del ex juez federal de Mendoza Luis Leiva por la causa Moneta. El Congreso asumió esta postura a una semana de haber logrado el descabezamiento del máximo tribunal de Justicia con el alejamiento de Nazareno. Ante la nueva embestida, Moliné O'Connor renunció a la vicepresidencia y convocó a todos los ministros para que en el acuerdo de hoy elijan las nuevas autoridades de la Corte. Hay jueces que estarían dispuestos a candidatear para el cargo a Enrique Petracchi y Augusto Belluscio, como presidente y vice, respectivamente. Pero es poco probable que haya una definición. Para alcanzar la conducción de ese cuerpo, se necesitan cinco votos y hasta anoche sólo se lograba reunir cuatro. Es posible que el cargo recaiga por antigüedad sobre Carlos Fayt, decano de la Corte. Hoy podría producirse el alejamiento del juez Guillermo López (aquejado de una grave enfermedad), quien es otro seguro candidato de los legisladores para la destitución.

De la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Moliné O'Connor les comunicó anoche a sus pares la agenda con los temas que los jueces tratarían en su acuerdo de hoy. El paper incluía la elección de nuevos presidente y vice de la Corte y la renuncia de él a seguir como presidente a cargo del cuerpo.

Sobre el fin de semana, Moliné O'Connor ya había decidido que no sería el presidente de ese cuerpo, pese a que un reglamento interno del tribunal lo instala como el sucesor natural del renunciante Julio Nazareno. Tampoco estaba convencido de continuar en la vicepresidencia de la Corte, por eso anoche renunció.

Al menos cuatro ministros llevarán a la reunión de hoy el nombre de Enrique Petracchi (un eterno aspirante) para ocupar el cargo de presidente de la Corte Suprema de Justicia. Lo acompañaría Augusto Belluscio. Hacen falta cuatro votos, nadie quiere votarse a sí mismo y eso puede postergar la elección hasta que se logre algún consenso. Además, Petracchi se va de vacaciones y preferiría que lo elijan a su regreso.

Pero ésta no sería la única novedad: el juez Guillermo López ya tendría resuelto seguir los pasos de Nazareno y presentar su renuncia como supremo de la Corte. López arrastra desde hace tiempo una grave enfermedad que, en varias ocasiones, le ha impedido asistir a los acuerdos ordinarios de ese cuerpo. Su especial situación y la arremetida de los diputados para enjuiciarlo lo obligarían a tomar esa decisión. Si esto ocurre, entonces la actual «minoría automática» se convertiría en «mayoría automática». También crecerían las posibilidades de que la jueza mendocina Aída Kemelmajer de Carlucci, una de las más prestigiosas del país, se incorpore a la Corte Suprema.

• Cambio

Hasta el miércoles, prácticamente era un hecho que Moliné O'Connor asumiría la presidencia del tribunal. Contaba con el respaldo de la mayoría de sus pares, quienes ya le habían sugerido permaneciera en ese cargo hasta noviembre, cuando caducaba el mandato de Nazareno y debía producirse la renovación de autoridades.

Aunque se asegura que
Moliné O'Connor ya tenía pensado dar «un paso al costado», en la actitud del ministro también habría incidido la decisión de los diputados de la Comisión de Juicio Político de admitir por unanimidad cuatro denuncias contra el juez por los casos Meller SA, Macri, Magariños y una denuncia del ex juez federal de Mendoza Luis Leiva por la causa Moneta. A excepción de este último, son los mismos cargos que se le imputaron a Nazareno.

• Dupla

Conocedora del inminente juicio político contra Moliné O'Connor, la denominada « minoría automática» (Augusto Belluscio, Antonio Boggiano y Juan Carlos Maqueda) ya había comenzado a analizar la necesidad de nombrar un presidente definitivo del tribunal. Una dupla que estaría compuesta por Petracchi y Belluscio.

Sostienen como argumento que la imagen de la Corte quedaría más deteriorada si se produce una seguidilla de asunciones y renuncias, tal como sucedió en el Ejecutivo en diciembre de 2001, a partir de la renuncia de
De la Rúa.

Sin embargo, en la nota que
Moliné O'Connor le remitió ayer al resto de miembros de la Corte, se puntualiza que la designación del presidente será en forma interina hasta el 17 de noviembre. La postura tendría una explicación: no se quiere nominar a un presidente definitivo debido a la inminente incorporación del penalista Eugenio Zaffaroni.

Por lo que se conocía anoche, la intención del terceto no tendría el respaldo de -al menosotros cuatro ministros, quienes sostienen que
Moliné O'Connor debe ponerse al frente de la Corte, amén de la intentona del Congreso de enjuiciarlo.

La fórmula
Petracchi-Belluscio reunía cuatro votos, pero para alcanzar la presidencia y vice, respectivamente, se necesitan cinco. Por lo tanto, su designación inmediata era casi imposible. Como no se quiere repetir la experiencia de Nazareno (que se votó a sí mismo), se buscará un acuerdo por consenso.

• Decano

Si no se logra, el otro nombre que ronda para ejercer la titularidad del cuerpo es el de Carlos Fayt, decano de la Corte, y a quien por antigüedad le correspondería ejercer el cargo.

Es poco probable que
Fayt acepte conducir el tribunal. El ministro también fue crucificado por los legisladores y su pedido de juicio político -el primero de la embestida del gobierno de Kirchner contra la Corte-está en el freezer. Si no prosperó, fue por la decidida postura de radicales y socialistas, que se negaron a acompañar una estocada en su contra, sobre todo por la falta de fundamentos de la acusación y por el prestigio jurídico que tiene el veterano juez. Con este panorama, la parálisis en la Corte es evidente. Quedarán para otro tiempo los temas que figuran en agenda como el caso Lemas sobre la redolarización de los depósitos, las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, la candidatura de Luis Barrionuevo o la extracción compulsiva de sangre a presuntos hijos de desaparecidos.

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