29 de marzo 2004 - 00:00

Corte: pelea complica suerte de Argibay entre los senadores

Carmen Argibay
Carmen Argibay
La pelea doméstica del PJ puede poner en peligro la aprobación en el Senado del pliego de Carmen Argibay, la polémica candidata del gobierno a cubrir la vacante que dejó en la Corte Suprema el renunciado Guillermo López.

En el plazo inmediato, no obstante, no habrá estallidos, aparte de previsibles debates en la bancada que conduce Miguel Angel Pichetto. Esta semana el cuerpo sólo se dedicará a proyectos que no son conflictivos, por caso, la reglamentación del ingreso de tropas extranjeras al país. Más allá de que existen algunas disidencias menores, se convertirá en ley la iniciativa dentro de 48 horas, durante la habitual sesión de los miércoles que, se supone, transcurrirá sin tropiezos.

La sanción de leyes puede que no esté en riesgo, mientras Néstor Kirchner no envíe inquietudes que desaten contradicciones
. En esta ala del Congreso, al tener dos representantes por distrito, la supremacía duhaldista no será tan notable como en Diputados, donde hay una treintena de bonaerenses -casi la cuarta parte del total de integrantes-, sin sumar a los socios extraterritoriales.

• Pedido

Es cierto también que el gobierno hasta ahora sólo le pidió al Parlamento hacerse cargo de pocos temas ríspidos y, cuando lo hizo, fueron materias en las cuales sabía que iba a sostenerla con movilizaciones callejeras de la izquierda que, en todo caso, serían las encargadas de lograr que llegaran a buen término. Los casos más claros son el descabezamiento de los magistrados de la Corte identificados con el menemismo o la polémica anulación de la Obediencia Debida y el Punto Final. El problema será cuando aparezcan reclamos legislativos desde el FMI, y la izquierda salga a oponerse.

El Ejecutivo espera contener cualquier diáspora, en tanto y en cuanto conserve lazos con varios gobernadores, por ejemplo, el entrerriano Jorge Busti o el formoseño Gildo Insfrán, a quienes sumará el aporte de transversales, al estilo de la porteña Vilma Ibarra (Frente Grande), el cordobés Carlos Rossi (vinculado al intendente de la capital mediterránea, Luis Juez) o la frepasista de Buenos Aires, Diana Conti.

Aunque se duda de que ellos puedan ayudar si lo que hay que votar son normas exigidas por el Fondo.

No hay que olvidar el malestar que todavía subsiste con la UCR, a partir del discurso presidencial frente a la ESMA
. Los radicales -sobre todo, los alfonsinistastienen presente el desplante de Kirchner al no haber reivindicado el juicio a las juntas o la Conadep que impulsó Raúl Alfonsín en el inicio de su mandato. Por el contrario, el jefe de Estado habló en su speech ante organizaciones de derechos humanos del silencio de la democracia en la materia durante 20 años. Los correligionarios, ¿ estarán dispuestos a hacer su aporte legislativo con quórum, habiendo tal desbarajuste en el propio partido oficialista?

Tanto desprecio a la principal fuerza de oposición -no hay diálogo político con el Presidente o con los principales ministros (a excepción de esporádicos contactos con
Roberto Lavagna o Alberto Fernández)-, sólo queda superado por la disconformidad que sienten los senadores del PJ y también sus colegas de la Cámara baja porque nunca tuvieron ni siquiera una cena de camaradería con Kirchner, desde que asumió hace diez meses.

Pero vayamos a los puntos próximos que aparecen conflictivos.
Si bien el peronismo confiaba hasta el viernes con lograr 2/3 de adhesiones de los presentes en el recinto, cuando se vote el diploma de Argibay, el panorama podría complicarse después de la crisis en el ámbito partidario.

A sectores eclesiásticos que recelan de
las declaraciones de Argibay en favor de la despenalización del aborto, habría que sumarle senadores justicialistas que tampoco se sienten entusiasmados con la figura de la jurista (y sus posiciones públicas), y que sólo podían estar dispuestos a levantar la mano -o levantarse de la banca para facilitar esta promoción al máximo tribunal-, en caso de que Kirchner demostrara que se siente un presidente peronista. Algo que está lejos de suceder.

Aun cuando el pliego recién tendrá estado parlamentario pasado mañana -una vez que le dé entrada el plenario de la Cámara alta, en la misma sesión en que se tratará el proyecto sobre ingreso de tropas al país-, debería definirse el tema de Argibay antes de mitad de año, previo paso por la Comisión de Acuerdos, con audiencia pública de por medio.

Por eso, el cuadro de pronósticos en el rubro votos comienza a convertirse en un punto inevitable. Sea como fuere, los hombres del oficialismo confían en que, finalmente, no surgirán obstáculos en el trámite de la sustituta de López, sindicado como uno de los jueces de la denominada «mayoría automática».

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