2 de diciembre 2005 - 00:00

Cristina frena votos en favor de Boggiano

Antonio Boggiano
Antonio Boggiano
«Si Boggiano logra juntar los votos para que lo restituyan como ministro de la Corte, más de uno tendrá que pasar por su despacho para hacerle reverencia.» La máxima circula por el viejo edificio del Palacio de Tribunales. La repiten otros jueces, la recrean los secretarios y la plagian los cadetes, que de tanto escuchar detrás de las puertas siempre tienen oportunidad de introducirle un término más.

Hasta Antonio Boggiano sabe que hablan de él, aunque haya decidido refugiarse en su casa para esperar el fallo de los conjueces con fecha 6 de diciembre.

La «sentencia» puede tener validez no sólo en la calumnia, sino también en la manipulación, porque «se puede manipular a la opinión pública si ésta no tiene la información correcta y completa». Por los menos, eso dicen los que saben.

Los defensores de Boggiano creen que esa expresión oculta la manipulación y que se recurre a estas maniobras artificiales, artimañas, para moldear un clima contrario a un eventual fallo que beneficie al destituido ministro de la Corte Suprema.

«La mentira aun cuando se haga consciente no deja de ser mentira, pero nos da la oportunidad de reconsiderar una decisión, una acción, lo que hace suponer que mentir tiene un fin»,
afirman los colaboradores del juez supremo.

Hasta la primera reunión del tribunal ad hoc, Boggiano tenía 56% de factibilidad de lograr que los conjueces lo reintegraran a su labor desconociendo así la sanción que le impuso el Senado.

A cuatro días de la definición final, ese índice flaquea.
Ya son pocos los jueces que quieren enfrentar al Senado y más los que dudan en defender a Boggiano.

¿Qué cambió en ocho días? Todo. Pero fundamentalmente, la relación del Senado con los jueces. Liderados por Cristina de Kirchner, los magistrados debieron bajar el copete cuando fueron a la Comisión de Asuntos Constitucionales y resignarse a perder una silla en el Consejo de la Magistratura, ente sobre el cual la primera dama posó sus ojos.

Aunque los magistrados dijeron que el proyecto de ley rompía el equilibrio entre los estamentos y le daba mayor preponderancia al bloque político, la senadora se quedó con la última palabra e impuso su parecer.

La bravura que mostró la senadora para defender el achicamiento del resto de las representaciones parece haber impactado en el coraje de los jueces
. Sobre todo en aquellos que tienen que tomar decisiones de riesgo.

A veinticuatro horas de que el Senado lo destituyera, la Corte de conjueces integrada por 9 miembros votó por devolver a Boggiano a su sitial. Fue por
cinco contra cuatro.

De esa cantidad de votos pro boggiano ahora quedan cuatro,
porque el Consejo de la Magistratura se encargó de desplazar a uno de los jueces que desconoció la decisión del Senado: Tomás Inda.

• Corporativismo

Al resto se encargó de castigarlo, por lo menos verbalmente, la senadora: los acusó de haberse arrogado funciones exclusivas del Senado y de haber realizado un ejercicio corporativo de la Magistratura. Y se sabe que cuando la dama habla (un método que suele usar el Presidente), detrás viene el golpe.

Los que están esperando el sacudón son los
«jueces disidentes» Horacio Prack, Carlos Müller, Mario Lezana y Alejandro Tazza. Son los que, junto a Inda, analizarán la recusación planteada por Boggiano contra 34 de los senadores que apoyaron la destitución de Moliné.

En estos días que restan y mientras el procurador Esteban Righi confecciona un dictamen sobre la destitución (que se supone convalidarán lo hecho por el Senado) los cañones oficiales apuntarán a dos de esos conjueces: Alejandro Tazza y Mario Lezana. Aunque habrá que ver si logran moverlos de su posición.

Sobre Tazza ya se ha hecho circular por los despachos oficiales una radiografía. La ficha menciona que el presidente de la Cámara Federal de Mar del Plata logró pasar con mucho esfuerzo una acusación por mal desempeño, enriquecimiento ilícito e incumplimiento de sus deberes como funcionario. Una acusación que motorizó

Beinusz Szmukler,
pero que luego fue desestimada por el pleno del consejo de jueces. De este modo, quedó trunca la intención de llevarlo a juicio político y destituirlo.

Pero además del juez Tazza se ha empezado a hacer correr la voz de que fue promovido por obra y gracias del fallecido gremialista Diego Ibáñez.

Hasta empezaron a auscultar algunos de sus fallos en busca de nadie sabe qué.

Otro de los investigados es Lezana, presidente de la Cámara Civil de la Capital.
Sobre los méritos de este magistrado se ha informado poco, pero se abundó en señalarlo como la persona que en 11 días le otorgó la ciudadanía a Ibrahim al Ibrahim cuando era secretario de un juzgado de la Capital.

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