La reapertura de la causa N° 761 ESMA promete dolores de cabeza a los responsables de la política exterior. Es que esta semana la defensa oficial del ex represor Alfredo Astiz presentará un escrito al juez federal Sergio Torres solicitando que varios ciudadanos franceses cuyos nombres son mencionados en el documental: «Escuadrones de la muerte: la escuela francesa» presten testimonio en el proceso que se le sigue para determinar si corresponde la extradición a Francia.
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Tras la anulación de las leyes de punto final ese país renovó el pedido de extradición de Astiz, quien fue juzgado y condenado en ausencia por un tribunal de París que lo encontró responsable de la desaparición de dos religiosas francesas.
La complicación jurídica pondrá a prueba las relaciones entre la Argentina y Francia con independencia de lo que opinen los diplomáticos, siempre proclives a minimizar rispideces políticas. La Cancillería es la intermediaria entre la Justicia Federal y la Embajada de Francia y deberá correr el traslado de la petición planteada por los letrados de Astiz al embajador Francis Lott, eso sí, siempre que el juez federal Torres considere pertinente el contenido del escrito. Mauricio De Núñez, un reconocido profesional de destacada labor en materia de delitos informáticos, es el letrado que asiste a Francia para lograr la extradición del ex marino.
El documental realizado por una periodista gala reveló cómo los franceses adiestraron a los argentinos en técnicas de tortura y desapariciones, y muestra a un presunto agente de inteligencia francés, Bertrand de Parseval, que habría participado del secuestro de la monja Alice Domon. Por declaraciones tomadas con cámara oculta para ese film, están bajo sumario y a punto de ser destituidos los generales retirados Genaro Díaz Bessone, Albano Harguindeguy y Reinaldo Bignone. Todos confirmaron el rol de instructores que desempeñaron militares franceses veteranos de la guerra de Argelia, allí se aplicaron los métodos de combate antiguerrilla (las desapariciones estimadas son de más de cien mil personas) que luego fueron empleados en el país en la década del setenta.
• Inteligencia
El argumento defensivo que empezará a tomar cuerpo cuando Silvia Otero Rella y Rodolfo Catinelli, defensores oficiales que patrocinan al ex capitán de fragata Astiz y a otros detenidos en la «causa 761», presenten el escrito ante el juzgado de Torres es que se habría ejecutado una operación de inteligencia inducida por elementos franceses veteranos de Argelia para detener a la monja Alice Domon y luego a Leonie Duquet. El magistrado tiene presos a Astiz, Jorge «El Tigre»
Acosta, Carlos Capdevilla, Adolfo Donda Tigel, Antonio Pernías, Héctor Febres y Oscar Montes. El rastro sugerido por los marinos conduce a otro personaje, Driss Benamar Benaluz,un ex oficial paracaidista del ejército marroquí entrenado por la inteligencia francesa, quien habría actuado en el país entre 1974 y 1976 con la cobertura de jefe de mantenimiento del Liceo Franco Argentino «Jean Mermoz». La punta del ovillo comienza a desentrañar que así como hubo un Plan Cóndor que permitió intercambiar información a los países de la región (Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay) para eliminar guerrilleros, también existió un esquema similar que facilitó a Francia despejar aquí «cabos sueltos» remanentes de la guerra de Argelia (la religiosa Domon). Para los defensores criollos la clave está en Bertrand de Perseval, integrante de la OAS (Organization de L'Armeé Sécréte) grupo represor entrenado por el ejército francés, quien fue mencionado por Rosario Cerruti, madre de un desaparecido, que afirma en el documental haberlo visto observando toda la operación de secuestro de varias personas en la iglesia de la Santa Cruz, entre las cuales estaba la religiosa Alice Domon. • Alcance internacional
El recurso tendrá alcance internacional ya que los letrados, por indicación de sus defendidos, se pondrán en contacto con un abogado francés, William Bourdon, que patrocina a cuatro franceses desaparecidos en la Argentina, quien ya presentó un escrito ante el juez parisino Gerard Caddeo, y pidió que sean citados a indagatoria siete franceses cuyos nombres son mencionados en el documental de marras. Entre ellos, un ex diplomático que desempeñaba funciones en la embajada francesa en Buenos Aires, el ex primer ministro Pierre Messmer y Valery Giscard D'Estaing, presidente de Francia entre 1974 y 1981. Apoyándose en el documental y en los fundamentos dados por Bourdon, los defensores buscan establecer que los más altos representantes del Estado francés estaban al tanto de la colaboración con los militares argentinos y de su naturaleza. En Francia, la revisión del pasado ya desató las iras de un reducido grupo de diputados ecologistas, «los verdes», que pidieron a la Asamblea Nacional la creación de una comisión de investigación sobre el rol de Francia en apoyo de los regímenes militares de América latina.
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