23 de noviembre 2005 - 00:00

Esperable: la SIDE niega tener testimonio de pagos a jueces

Augusto Belluscio dejó la Corte Suprema denunciando que jueces federales cobraban sobresueldos. La SIDE lo desmintió.
Augusto Belluscio dejó la Corte Suprema denunciando que jueces federales cobraban sobresueldos. La SIDE lo desmintió.
Cuando todos consideraban infantil esperar que la SIDE rompiera un secreto de Estado y que revelara el nombre de los jueces que cobraban sobresueldo, la central de los espías criollos se destapó con un inesperado informe.

El documento llegó ayer en un sobre lacrado al Consejo de la Magistratura y no fue abierto hasta que la sala de reunión quedó desierta de interesados mirones.

Siguiendo el rito de los «topos», los consejeros se plegaron al misterio y contuvieron la ansiedad hasta que se cercioraron de que eran ellos los únicos curiosos.

Una secretaria fue rompiendo con delicadeza uno de los extremos del sobre poniendo suspenso a la situación.

- «Tan finito es el informe», comentó uno de los consejeros que rápidamente reparó en el grosor del envío.

- «¿Y qué querés... que te envíen los recibos de sueldo?»,
ironizó otro.

Entre carcajadas y miradas cómplices apareció el papel membretado de la SIDE con la firma de su secretario, Héctor Icazuriaga.

La misiva daba cuenta de que el contenido de lo que allí se transcribía había sido enviado a
Néstor Kirchner y que por decisión presidencial se había levantado el secreto de Estado para informar sobre lo que en su momento y con tanto interés persiguió el académico Beinusz Smukler por una locuaz denuncia del renunciante supremo Augusto Belluscio: la identidad de los jueces federales y nacionales que cobraron sobresueldos durante el gobierno menemista.

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Advertía, además, que todo el contenido del «paper» era parte de la ley secreta y por lo tanto recomendaba se volviera a guardar en el sobre y a depositar en una caja fuerte.

La minuciosa lectura de cada uno de los párrafos aumentaba la emoción de los consejeros que se imaginaban protagonistas de una epopeya o, acaso, se veían como parte de esas novelas sobre espías que de manera estupenda supo escribir Graham Grenne.

Ya casi sobre el final, la secretaria retuvo el aire, tragó un poco de agua, se cuadró y se dispuso a dar el veredicto:
«En todos los archivos que hay en el área contable de esta secretaría (SIDE) no hay constancia alguna de que alguien haya recibido dinero».

La decepción fue tan intensa como la intriga que había despertado la misiva.

Tampoco
Belluscio aportó algo serio sobre el pago de sobresueldos a los jueces, ni antes lo había hecho Fernando de la Rúa, que también mandó un escrito diciendo que no podía agregar nada nuevo sobre el tema.

Como antes
Belluscio, el ex presidente radical dijo que sabía del pago de sobresueldos por comentarios y que cuando se enteró ordenó que se dejara de pagar cualquier dinero que no fuera oficial.

Precisamente, en su afán de investigador,
Smukler le pidió que levante el secreto de Estado y que informe si del año '89 en adelante, jueces federales, integrante del Ministerio Público o miembros del Poder Judicial recibieron sumas de dinero extrasalarial y el monto de éstas. Ahora, se terminó el misterio. O se encriptó para siempre.

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