5 de diciembre 2005 - 00:00

Fin de curso con más críticas a Cristina en la Magistratura

Cristina Kirchner se convirtió en el centro de las más ácidas críticas de jueces y abogados por su empeño -casi un capricho- en reformar la composición del Consejo de la Magistratura.

La queja colectiva se escuchó durante la despedida de los cinco consejeros políticos, que dejarán esta semana su silla en el Consejo de Jueces.

Fue una noche de buen vino y champagne, comida variada y sobre todo festejados chistes, el jueves por la noche en la despedida de los consejeros no reelectos en el Consejo de la Magistratura.

Protagonistas

El agasajo (para asistir había que oblar 65 pesos) tuvo como protagonistas a la salteña Leila Chaya, al bonaerense Jorge Casanovas y al radical Carlos Prades. Ausentes, Jorge Yoma (faltó sin aviso) y el sanjuanino Juan Minguez, quien quedó atrapado en la lucha intestina del Comité Nacional, que impuso al mendocino Roberto Iglesias como nuevo jefe de la UCR.

La comida -que reunió a unas treinta personas entre miembros del Consejo de Jueces, funcionarios y asesores- sirvió de catarsis colectiva de los consejeros que se quedan, ante el decisivo avance del gobierno contra ese cuerpo colegiado.

Algunos jueces y abogados descreen que
Cristina de Kirchner insista en la reforma del Consejo de la Magistratura y en el proyecto de asegurarse el control político en la selección y remoción de jueces en ese Consejo. Prefieren pensar que esa iniciativa quedará trunca.

• Método

Sin embargo, los derrotados políticos del 23/10 buscaron «avivar» a sus colegas: «Cristina no sólo grita, también actúa». Y recordaron que Kirchner como gobernador aplicó un método similar para armar una Justicia a medida de su gestión.

El más amargado era el vicepresidente del Consejo,
Eduardo Orio, destinatario de la afrenta de «la senadora». En medio de la reunión de la Comisión de Asuntos Constitucionales, la senadora desconoció la representación de Orio y lo obligó a pagar varias solicitadas explicando lo que Cristina Kirchner no quiso oír: que el proyecto le otorga al bloque político el número suficiente para sesionar con quórum propio (7 sobre
13); resolver sobre cuestiones que no requieren mayoría especial e impedir que se adopte cualquier otra decisión que sí la requiera.

Fue comentario, además, la súbita aparición de un grupo de profesionales autodenominados
«abogados principistas», que en su primera incursión denunció una « borocoteada», es decir, un abogado elegido por los letrados dispuesto a pasar a las filas oficiales y de allí apadrinar los proyectos del Ejecutivo.

A la cita acudieron el representante del Ejecutivo,
Joaquín Da Rocha, Victoria Pérez Tognola, Eduardo Pereira Duarte, Bindo Caviglione Fraga y Humbero Quiroga Lavie: despidieron Orio y Da Rocha, resaltando la cualidades humanas y políticas de los diputados que partían. Agradecieron Casanovas y Chaya. El bonaerense anunció su retiro de la política activa y la apertura de su estudio jurídico desde donde dijo «sólo defenderé a inocentes».

Chaya
también anunció que regresará a la profesión y que montará su bufete en plena City porteña, en Reconquista 336, oficina que compartirá con la ex consejera neuquina Margarita Gudiño de Argüelles.

Quién sino Chaya podía cerrar la noche y el brindis con ese particular humor que cultivan los salteños: «Quiero hacer un brindis por la familia, la salud y los desaparecidos de Santa Cruz. Ustedes saben quiénes son?», interrogó la menemista. Los presentes movían la cabeza, mientras preparaban las risotadas: «los 500 millones de dólares», disparó desatando el festejo.

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