1 de julio 2003 - 00:00

Gobierno espera ahora más bajas en la Corte

Enfervorizado con la partida de Julio Nazareno, el gobierno se entusiasma ahora con la posibilidad de que en las próximas semanas otros miembros de la Corte Suprema adopten idéntica actitud. Si llegara a frustrarse, prepara el embate contra dos ministros: Eduardo Moliné O' Connor (convertido desde el viernes en virtual presidente del tribunal) y Guillermo López.

Néstor Kirchner
tiene 30 días para proponer los nombres del futuro reemplazante de Nazareno, pero se afirma que en la carpeta que el Presidente tiene pensado enviar al Senado y someter a juzgamiento de las organizaciones no gubernamentales (ONG), a través de audiencias públicas, incluirá los nombres de tres candidatos.

Ya existen al menos una decena de nombres, algunos que provienen de carrera judicial (como la reconocida jueza mendocina Aída Kemelmajer de Carlucci) pero hay otros que están vinculados a la política como Carlos Zanini, secretario Legal y Técnico de la Presidencia, y el canciller Rafael Bielsa. Si se confirman los fuertes rumores que ayer dejaba trascender el gobierno, ambos prácticamente quedarían excluidos de la carrera para ocupar un lugar en la Corte. Teme el gobierno de Kirchner que una designación de estas características termine por ubicar a la administración en la misma escala de la que renegó cuando el gobierno era ocupado por Carlos Menem.

Consideran que la imagen presidencial caería varios puntos si un hombre muy apegado al gobierno ingresa en el Palacio de Justicia de Talcahuano. Es decir, si crea una «Corte Suprema propia». Además -dicen en el gobierno-tanto Zanini como Bielsa le son hoy, a nivel de estrategia política, más útiles al gobierno que conformando la Corte Suprema.

Por ahora interesa seguir reuniendo pruebas para, llegado el momento, y en caso de que los jueces de la Corte resistan en su cargos, apuntar los cañones contra ellos y que la descarga resulte eficaz como sucedió con Nazareno, a quien ahora piensan denunciar penalmente por el caso Meller. Por lo pronto, se menciona con insistencia que las decisiones que tomó Nazareno fueron compartidas por al menos cinco miembros y que si había mal desempeño en la labor de Nazareno, también hubo firmas que lo acompañaron y que, por lo tanto, es « prácticamente imparable», la salida de más jueces del alto tribunal.

•Cautela

Del lado de los jueces, y aunque están todos peleados, se consolida la actitud de no potenciar un nuevo enfrentamiento con el gobierno. Cauto, ayer Moliné O'Connor aseguró que sus pares serán los que definan si toma la posta dejada por Nazareno y conduce los destinos del tribunal. El viernes habrá una reunión y posiblemente se defina la cuestión. El reglamento de la Corte dice que en caso de renuncia del presidente, le corresponde al vice asumir, al menos hasta noviembre, cuando se elijan las nuevas autoridades del tribunal, aunque también es probable que las diferencias entre los jueces aumente y se postergue una definición.

Moliné O' Connor
, el hombre considerado el cerebro de la Corte, ayer prefirió mantener reservas sobre la opinión que le merecen los otros dos poderes. Sólo afirmó con contundencia que la Corte no estaba paralizada tras el alejamiento de Nazareno.

Lo cierto es que, por ahora, el tribunal demorará el tratamiento y un fallo en casos tan espinosos como la redolarización de los depósitos, léase caso Lema (hay que designar conjueces); la inconstitucionalidad o no de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final (que interesa mucho a las Fuerzas Armadas), y el de examen compulsivo de ADN.

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