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Justicia citaría al marido y al hermano de Belsunce
«Todos estos elementos, consolidan la línea de investigación bajo el presupuesto medular que arrojan fuertes sospechas sobre los allegados de la familia», dijo ayer una fuente confiable.
Que aun con las características de la muerte y en el supuesto de que efectivamente se tratara de un accidente, ninguno de los familiares tomara la precaución de «dejar todo como estaba» al momento en que se halló el cadáver de la socióloga. Todo lo contrario, limpiaron las únicos rastros y vestigios que ahora podrían haber ayudado a esclarecer el crimen.
Tampoco le cierra a la Justicia, la actitud de Horacio García Belsunce de llamar a la Policía para que no interviniera y no enviara efectivos al country.
Un allegado al caso comentó que todo se precipitó cuando un vecino, amigo de Carrascosa y que estuvo apenas se conoció la muerte de María Marta, se cruzó con García Belsunce (h) y le dijo: «Che parece que viene la Policía, pero eso es una barbaridad, mirá por lo que va a tener que pasar «el Gordo», (por Carrascosa).
• Poco claro
Dicen que ese comentario impulsó a García Belsunce (h) a tomar el teléfono y llamar al jefe de la División Antisecuestros Angel Casafúz para pedirle que le sacara la Policía de encima.
El Policía cumplió con el pedido del periodista, pero también convocó al comisario Aníbal de Gastaldi, encargado de seguridad de esa zona del Gran Buenos Aires, para que se ocupara del tema.
Aunque muchos sostienen que se trató de una actitud desprolija impulsada por el dramático momento, para la Justicia no está muy claro que sea así.
En la fiscalía de Molina Pico (quien hasta hace un año fue auditor naval) están convencidos de que investigando estas supuestas irregularidades surgirá la punta de la complicada madeja de este crimen.
Es que en la línea de supuestos móviles del crimen aparecen sólidos elementos que inclinan la balanza a presuponer que el asesinato con saña fue influenciado por pasiones tan arraigadas como el odio, una deuda, el cobro de una herencia o el amor.
¿Quién la mató? y si ¿actuó en combinación con otros? es el eje sobre el cual giran las pesquisas. Por eso, hay empeño en investigar los movimientos de los integrantes de la prestigiosa familia y también la correspondencia y acción entre éstos y la vigilancia del country.
«Debe haber vivido momentos de terror. En la vida de María Marta no se encuentran motivos para tanta saña, por eso la causa de su muerte estaría fuera de su conducta de vida», le dijo ayer a Ambito Financiero el abogado José Scelzi.
Según el letrado algunas de las actitudes de los familiares tienen explicaciones.
Al respecto señaló que cuando Horacio García Belsunce padre y su hijo abogado-periodista llegaron a la casa, prácticamente estaba todo limpio. Esto porque el primero de los médicos que llegó para cubrir la emergencia ordenó que limpiaran el lugar por la impresión que causaba en los familiares. Entre los que ayudaron en esta tarea se encontraba la masajista que había sido citada, como era costumbre, para las 19 de ese domingo.
Las evidencias recogidas por los especialistas, señalan que el autor del homicidio se tomó todo el trabajo y el tiempo en limpiar las manchas de sangre en más de un sector de la casa, incluso una de las alfombras.
Los peritos sostienen que la mujer fue asesinada en la planta baja de la casa y rematada en el primer piso. El hallazgo de una mancha de sangre de unos 20 centímetros de diámetro al lado del inodoro del baño indica que la víctima fue asesinada en el suelo del baño y luego su cuerpo fue movido hasta la bañadera, donde su cabeza estaba sumergida en el agua, aún tibia cuando llegaron los médicos de emergencia.
«El autor mató y simuló el accidente colocando el cuerpo en la bañera». ¿Porqué lo hizo? ¿Cómo contó con tiempo? y ¿de qué medio se valió?, son algunos de los interrogantes. Por eso está prácticamente descartado el móvil del robo.
Tampoco les cierra a los investigadores la sencilla explicación de que se arrojó al inodoro envuelto en papel higiénico el resto de una bala pensando de que «era un pituto para sostener estantes» como admitió Belsunce hijo.
Los detectives se preguntaban ayer cómo era posible que a un hombre de leyes no le sorprendiera hallar un extraño elemento metálico debajo del cuerpo de su hermana. Sobre todo con el poder que tiene un rastro.
Para despejar las dudas, el fiscal sería proclive a ordenar una pericia porque cree que la prueba no está perdida y que es posible rescatar los restos de plomo entre los codos de la cañerías o bien en el pozo negro, ya que en el country no hay cloacas.


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