11 de diciembre 2000 - 00:00

Justicia comercial al borde del colpaso por exceso de causas

La Justicia Comercial se declaró en estado de colapso y pidió a la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial que límite el ingreso de causas por juzgados y que disponga una feria judicial no menor a 30 días para reorganizar las tareas de los juzgados. Trascendió ayer, que la Cámara habría rechazado el pedido de los jueces de paralizar el ingreso de causas, desoyendo advertencias sobre el caos que impera en esos tribunales.

En un escrito -presentado en setiembre y al que tuvo acceso Ambito Financiero-los 26 jueces que componen el fuero advierten que se está al límite de la situación y que los esfuerzos de los jueces son «insuficientes» para revertir esta tendencia.

Apoyados en estadísticas oficiales, señalan que en 1999 el ingreso total de causas en la primera instancia del fuero comercial llegó a las 153 mil contra las 20.260 registradas en 1990
, es decir 655 por ciento más. Según los registros de la mesa general de entradas de esa Cámara, entre el 1 de febrero y el 30 de junio de este año se sortearon 62.175 causas, es decir, un promedio de 5.025 causas por juzgados.

La situación de caos que padecen los juzgados por donde transitan los casos más importantes de la vida económica del país tiene otro costado, si se quiere, más dramático: todavía se cosen los expedientes a mano, el edificio sufre «exceso de peso» por la cantidad de documentación acumulada o paralizada, y las computadoras padecen de agotamiento por el paso del tiempo y debido a la escasa o nula posibilidad de renovar el equipamiento informático.

El escrito impulsado por los jueces es una virtual reiteración de uno similar presentado el 28 de mayo de 1998. A entender de los magistrados «la situación se ha agravado y es ya de colapso».

Historia


Con igual número de empleados que en 1973, los actuales juzgados deben tramitar causas que en cantidad prácticamente sextuplican los existentes en aquellos años. Como en aquel tiempo, se siguen cosiendo expedientes y se sigue despachando por máquina de escribir.

En el año 1994 sucedió la primera emergencia: el edificio que concentra los juzgados comerciales empezó a sentir el peso de los expedientes. Una oficina puede resistir un peso de 300 kilos por metro cuadrado, pero violando todas las leyes físicas éstas reunían 1.000 kilos. Por recomendación de especialistas, hubo que bajar el peso a la planta baja y mejorar los cimientos. Se produjeron entonces dos reformas: la instalación de intercomunicadores y la introducción de la informática al campo de la Justicia.

Frente al caos y por la suyas, varios jueces se involucraron en el proceso de informatización de sus juzgados. Aunque importó una mejora sensible al sistema, el equipamiento no fue provisto por el Poder Judicial.

La Bolsa de Comercio donó las primeras 12 máquinas con las que los jueces comenzaron a transitar por el camino de la modernidad y otra empresa donó el software. Hoy, prácticamente todos los juzgados cuentan con computadoras y los interesados hasta pueden ver los expedientes vía Internet. La última donación provino de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA) para diez juzgados y del Banco Nación, con 160 máquinas que sacó de circulación para incorporar nuevo equipamiento.

Complicado

Aunque se creía que la informatización aceleraría los tiempos de la Justicia (en realidad ayudó mucho), la burocracia se encargó de poner un freno.

En los últimos seis años, el incremento de los juicios obligó a los jueces a repartir sus horas de trabajo entre el análisis de las causas y la firmas diarias.
Por día ingresan entre 500 y 700 escritos por secretarías y los pocos empleados deben atender entre 1.200 y 1.300 personas. Los registros de entrada de cinco juzgados del fuero (1, 5, 6, 13 y 14, sin habérseles añadido secretarias de ejecución) arrojan un promedio de 2.988 nuevas causas, que proyectado a todo el año, supone un ingreso anual promedio de
6.276 por juzgados.


En el escrito presentado hace dos años, los jueces realizaron una interesante comparación sobre la base de estadísticas del año '96 elaboradas por la Justicia. Allí se muestra que, mientras en el fuero comercial ingresó en 1.198, un promedio de 4.412 causas por juzgado (114.725 causas en 26 juzgados), en el fuero civil tal promedio fue de 1.413 (121.598 en 86 juzgados patrimoniales); en el fuero de Trabajo fue de 448 causas (35.895 por 80 juzgados).

El aumento de la proporción de los procesos tiene un valor agregado, pues desde hace varios años 20 por ciento de estos juzgados no cuenta con un juez titular, lo cual resulta mayor trabajo para los jueces en funciones.
Al difícil panorama se le suma los dramas propios de la Justicia, que debe resolver causas tan distantes y desproporcionadas como el cobro de un pagaré por la venta de un microondas, como la quiebra de una obra social o la liquidación de un banco. Por caso, en uno de los juzgados conviven causas por el cobro de cuotas para un electrodoméstico y los
«pesados» expedientes del concurso preventivo de quiebra del sindicato y obra social de la UOM, que tiene nada menos que 3.500 acreedores y cuyo informe del síndico reúne 15 mil folios. También se tramita la liquidación del Banco Mayo, donde se han registrado 450 acreedores con distintos niveles de conflicto. Los nombres de Ferrylíneas, Soldati o Supercanal son sólo algunas de las tantas causas en danzas que existen en los juzgados comerciales de la Capital Federal cuyo futuro es bastante incierto.

«El riesgo profesional se agrava y empeora el servicio ante tanta orfandad de medios», confió uno de los jueces firmantes del escrito. Y remató: «Vender una empresa para que se pueda reactivar hace a la economía del país y a la imagen de los inversores. En definitiva, lo que pretende el trabajador, el banquero, el empresario es que le paguen lo que le deben».

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