22 de agosto 2002 - 00:00

La burocracia judicial se roba 32% del presupuesto

Justicia tiene una administración rica y juzgados pobres, suelen decir jueces y fiscales para graficar la grave crisis en la que está sumergido este poder del Estado desde hace 11 años.

Un 21 de agosto de 1991, el Congreso sancionaba un nuevo Código Procesal Penal Nacional que, según sus inspiradores, iba a poner a la Justicia argentina en la misma sintonía que la de los países más desarrollados. Los sueños de modernidad estaban potenciados por los «juicios orales», un sistema que, se consideraba, rompería con la estructura y los viejos vicios de una Justicia ya obsoleta.

El resultado de la reforma no es para nada alentador.

• En once años, se cuadruplicaron los delitos denunciados (este año superará la barrera de los cuatro millones).

• Los juzgados desbordan de causas, y se mantiene el perimido sistema de sumarios por escrito, lo que produce gastos innecesarios y alimenta la cada vez más gorda burocracia judicial.

• Un hombre de la Justicia le comentaba a Ambito Financiero que, por ejemplo, para realizar el pedido de antecedentes de una persona, debía llenar 8 formularios y utilizar 4 empleados. Trámite que hoy se solucionaría simplemente con pulsar la tecla de una computadora.

• Las excarcelaciones aumentaron casi tres veces, y sólo se conoce la resolución una vez que el delincuente salió a la calle o cometió un nuevo delito.

• Se abolieron leyes duras y se las cambiaron por otras más contemplativas, como la del 2x1, que dejó en libertad a miles de delincuentes que eran considerados peligrosos.

Jueces, fiscales, abogados, legisladores y penalistas coinciden en que
«se ha dado un paso adelante», aunque reconocen que el sistema «está muy lejos del Primer Mundo».

Todo pese a que el presupuesto consolidado de la Justicia pasó de 1.315 millones de pesos en 1991 a más de 2.737 millones en 2001, lo que representa 0,9% del PBI.

Entre los años 1991 y 1996 se desplegó toda una estructura para «elevar el nivel» de la Justicia. Sólo en 1993 se gastaron 700 millones de pesos en nuevos juzgados, muchos tribunales orales y mejores remuneraciones a los jueces.

• Incremento

Por caso, en el año '90, la Justicia nacional o federal tenía un presupuesto de 95 millones de dólares, un año después, el monto pasó a ser de 309 millones, mientras que en 2001 fue de 662 millones.

Sin embargo, poco (o nada) ha cambiado. El sector administrativo absorbe una parte importante del gasto.

La asignación de recursos es arbitraria, y juzgados donde hay más trabajo tienen pocos recursos.
La burocracia judicial se roba 32% del presupuesto. Por caso, un tribunal oral de Catamarca tramitó en el año 2000 sólo una causa, con un presupuesto asignado de medio millón de dólares, una suma similar a la que tienen otros tribunales orales desbordados de causas. Un presupuesto superior al que manejan muchos juzgados correccionales que deben trabajar 6.000 expedientes por año.

Con este panorama, hasta resulta lógico que la imagen de la Justicia esté menguada. En 1984 tenía una imagen positiva de 57 por ciento; en 2001 apenas si alcanzó 18 por ciento.

Un 33,5% de la gente considera como muy malo el método de selección y nombramiento de jueces,
mientras 17% dice que es malo y 15,6%, que es regular. Si se suman estos índices, la conclusión es contundente: más de 66 por ciento no está de acuerdo con este sistema.

En cuanto a su honestidad, respeto a la Constitución y a las leyes: 37,2% sostiene que es muy malo, y 17,4%, que es malo, y sólo 1,9% dice que es muy bueno, según un sondeo de opinión realizado por una consultora.

Sobre los procedimientos a través de los cuales dictan sentencia, 29,7% opina que son muy malos, 18,8%, que son malos, y sólo 7%, los califica entre buenos y muy buenos.
También se critica la independencia de criterio: 35,3% la califica de muy mala, 14,7% de mala, 16,4% de regular, 4,8% de buena, y 1,8%, de muy buena.

Algunos magistrados y fiscales se lamentan de haber desperdiciado la oportunidad de un cambio copernicano. Y aseguran que con el presupuesto que hoy se tiene
se podría tener una Justicia mucho mejor.

«El sistema es bueno, pero nació rengo»,
le dijo a este diario un fiscal. Y agregó: «Como lo hemos instrumentado, le hemos incorporado vicios de la vieja instrucción en la que el juez condena y absuelve.»

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