28 de julio 2003 - 00:00

Malestar en gabinete por derogación

El conflicto generado por las decisiones de Néstor Kirchner en el escenario castrense desde el descabezamiento de las cúpulas es el factor que lo separa más de Eduardo Duhalde. El viernes último, José Pampuro, ministro de Defensa, meditó una vez más, en el trayecto que va de la Rosada al puerto metropolitano en donde lo esperaban los jefes militares, sobre las razones que lo atan al cargo en un gabinete que lo tiene más como un extraño que como propio. Kirchner lo había citado de apuro para comunicarle la derogación del decreto firmado por Fernando de la Rúa que rechaza todo tipo de extradición. La reunión con los jefes de las fuerzas, (a Roberto Bendini de gira por EE.UU. lo reemplazó el general Mario Chretien, subjefe del Ejército), estaba agendada para las 13 de ese día. Pampuro, con un gesto preocupado arribó una hora más tarde.

La recorrida por la muestra conjunta que exhiben las fuerzas en el puerto local -un éxito popular, 185 mil visitantesquedó reducida a un corto paseo previo al almuerzo que se extendió desde las 14 a las 15.30. La cámara de oficiales del destructor «La Argentina» reunió a la mesa a Pampuro, al viceministro Julián Domínguez, Jorge Godoy, titular de la Armada y anfitrión, Carlos Rhode, jefe de la Fuerza Aérea y a Mario Chretien, subjefe del Ejército, quien acumula experiencia en cuestiones de derechos humanos (declaró como testigo en los juicios por la verdad en la Cámara Federal de Mendoza y fue secretario asistente del general Martín Balza, protagonista de un controvertido «mea culpa».

•Sondeos

Pampuro sondeó a los jefes, lo mismo hicieron asesores del ministro entre oficiales presentes, sobre las bases reales de la tensión militar y de probables rebeldías a la orden de captura de más de cuarenta militares librada en esas horas por el juez Rodolfo Canicoba Corral. Los jefes acordaron que los imputados se presentarían de manera espontánea -cosa que se cumplió- para desalentar la tentación del magistrado de capitalizar el desfile de figuras por su despacho con show mediático y agitación de sectores radicalizados. Sin rodeos, Pampuro con el primer boca-do, trasladó lo que todos intuían, la decisión de Kirchner de terminar con el decreto y abrir la vía de un nuevo juzgamiento en la Argentina para todas las causas pendientes.

Esta decisión mantiene a parte del gabinete nacional amordazado. Eso cabe, por ejemplo para los ministros Aníbal Fernández, Ginés González García, y, obvio, al mismo Pampuro. Un papel aparte juega Julián Domínguez, secretario de Asuntos Militares, quien alienta a Pampuro a cumplir con el compromiso de llegar hasta diciembre, plazo formal que inicia el verdadero período de gobierno de Kirchner. Semanas atrás, Raúl Alfonsín tuvo la primicia de la decisión de Kirchner sobre el decreto y las leyes, aunque el mandatario no reveló el momento de la medida. El general Carlos Dallatea, confesor militar del ex presidente radical, reconstruyó parte del diálogo de Alfonsín con Kirchner a sus pares de uniforme verde oliva. Para no hacer evidentes las rispideces acumuladas, el ministro de Defensa echó mano a una inspección a las tropas argentinas asentadas en Kosovo justo cuando Kirchner giraba por Francia y España. Evitó así concentrar el desgaste de los reclamos de extradición que coronaron la visita presidencial. Durante el almuerzo a bordo del navío de la Armada, ofreció a la cúpula militar un premio consuelo: no habrá extradiciones inmediatas. El asunto tiene su lógica, los jueces criollos están más cerca de la prueba que los franceses, españoles, suecos, o alemanes y si caen las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, no hay razón para que los juicios no se lleven a cabo en la Argentina.

De todos modos, Canicoba reiteró ayer que antes de comenzar a evaluar si en algunos casos concede la libertad -una alternativa que contemplan los tratados internacionales-«habría que tener garantías de que no intentarán fugarse». Casi una ironía, ya que ninguno de los arrestados puede dejar el país porque sería inmediatamente capturado por Interpol.

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