La previsible ausencia de Carlos Menem en los tribunales de Comodoro Py obligó al juez Norberto Oyarbide a establecer una nueva fecha para su indagatoria: será el 1 de abril, bajo advertencia de declararlo en rebeldía y ordenar su captura internacional. Ahora le queda a Menem superar otro obstáculo: el del juez Jorge Urso, que lo espera mañana en su despacho para determinar si incurrió en el supuesto delito de administración fraudulenta en la construcción de las cárceles de Ezeiza y Marcos Paz. El ex presidente ya adelantó que tampoco acudirá a esa cita con el mismo argumento que expuso al juez Oyarbide: su condición física no le permite trasladarse desde Chile hasta Buenos Aires. Urso ya evaluaba anoche declararlo en rebeldía y se aprestaba a firmar una orden de captura internacional en las primeras horas del jueves. Pero las intenciones del magistrado (que ya tuvo a Menem más de cinco meses preso) chocarían con un nuevo escenario. Los abogados Oscar Salvi y Alejandro Novak se retiraron de la defensa del ex presidente en esta causa y aterrizó otro letrado que le va pedir al juez postergar la audiencia hasta que esté en condiciones de conocer el contenido de los expedientes e imputaciones que pesan sobre Menem.
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La actitud del ex jefe de Estado en la causa que lleva Oyarbide no es mero capricho. Además de que su estado de salud no es el mejor, a Menem le ha comenzado a molestar (se ha quejada por escrito reiteradas veces) que el juez haya ido modificando y ajustando la calificación de sus imputaciones de acuerdo con lo que Suiza reclama para levantar el secreto bancario.
• Versión descartada
Es decir, comenzó enfrentando el supuesto de delito de omisión maliciosa por no declarar una cuenta en Suiza (aunque siempre admitió que estaba a nombre de su esposa y de su hija) y ahora este Oyarbide lo acusa de lavado de dinero y falsedad ideológica e instrumento público.
El faltazo de Menem ante Oyarbide abonó la versión de un posible pedido de asilo político que fue minimizada por los abogados y descartada por las autoridades del gobierno del socialista Ricardo Lagos, que afirmaron que no hubo contactos con el ex mandatario para tal fin.
Sin embargo, sólo que se mencionara como factible alteró los nervios de la administración kirchnerista. Cristina Fernández de Kirchner fue la primera en reaccionar. En el Senado y al finalizar el plenario de comisiones en el que se analizó el proyecto que regula el ingreso de tropas en el país sostuvo que «los asilos políticos se justificaron en épocas de persecución, como cuando en la región asolaban las dictaduras militares».
El caso es que ayer Oyarbide esperó hasta el fin del horario judicial, a las 13.30, para firmar la resolución en la que volvió a citar a Menem para el jueves de la semana próxima.
En esta ocasión, el juez le advirtió que en caso de inasistencia será declarado en rebeldía y se ordenará su captura nacional e internacional, algo que podría concretarse en Chile, donde vive con su esposa Cecilia Bolocco.
En su empeño por mostrar que Menem tiene dinero guardado en sus cuentas, Oyarbide pidió y ayer recibió un informe de la Justicia en lo contenciosoadministrativo con un detallede cuentas bancarias de la familia Menem atrapadas en el «corralito» financiero.
Este detalle fue pedido en compañía del fiscal, Carlos Stornelli, luego que se decretó la inhibición general de los bienes del ex presidente.
Según el informe, su hija Zulema María Menem, su hermano Munir Menem, María Isabel Siman de Menem y la Fundación Carlitos Menem tienen o tuvieron reclamos en la Justicia por cuentas bancarias atrapadas en el «corralito».
Por otra parte, Oyarbide está «trabajando» para ver si corresponde o no unificar todas las causas que existen contra Menem en el fuero federal, como solicitó la defensa.
Hasta ayer no había una definición entre Oyarbide, Urso y Sergio Torres, quien también citó a Menem para mediados de año.
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