El promocionado fallo contra María Julia Alsogaray, contiene una picardía que podría hacer caer la condena que se le aplicó a la funcionaria menemista.
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Es que el Tribunal Oral Federal Nº 4, nunca se reunió para leer los fundamentos de la condena. Sólo entregó un disquete a algunos medios de prensa. Y, aunque, parezca una nimiedad puede ser motivo de la nulidad de ese fallo. El Código Procesal Penal de la Nación, en su artículo 400 bajo el título de «Lectura de la Sentencia» establece con meridiana precisión que convocadas las partes «el presidente la leerá bajo la pena de nulidad ante los que comparezcan». Agrega que esta lectura «valdrá con la notificación para los que hubiesen intervenido en el debate». Hace 10 días, Alsogaray fue condenada a 3 años de prisión por enriquecimiento ilícito. Los jueces desecharon su coartada de que había recibido 600 mil pesos en forma legal por una ley secreta que habilitaba al Poder Ejecutivo a distribuir fondos reservados. El tribunal calificó esta actividad como una mecánica irregular que alcanza la categoría de delito.
Sin embargo, pasadas las 21 del 31 de mayo -fecha en que se debía leer los fundamentos de la condena a Alsogaray donde se describía esta situación- sólo había silencio, soledad y luces apagadas en los tribunales de Comodoro Py. No había nadie en la sede del Tribunal Oral Federal Nº 4.
Igual clima reinaba en la Sala de Audiencias de Casación, donde se desarrolló la última parte del juicio contra la ex secretaria de Medio Ambiente, ubicada a sólo pocos metros de la sala de periodistas.
• Desconcierto
A las 21.20, el hijo de la ex funcionaria, Alvarito Erize, y su sobrino Francisco Alsogaray recorrían los pasillos de los tribunales sin poder encontrar un solo interlocutor. Poco después, el único canal de televisión (Crónica TV) emitía desde la Sala de Periodistas una nota con Francisco y Alvarito quienes miraban la oscura puerta de la Sala de Audiencias y desgranaban ante la cámara su desconcierto: «No sabemos qué es lo que pasa. No conocemos los argumentos de los jueces. No hay nadie».
En la parte inferior de la pantalla de Crónica TV se leía: «Los fundamentos no fueron leídos, se entregaron disquetes».
Los familiares de Alsogaray se fueron del edificio asentando en el libro de novedades que no habían leído la sentencia. Los policías de guardia y el empleado civil responsable del lugar se miraban entre ellos y tan solo atinaron a decir: «... y esta tarde se entregó un disquete...».
Más allá del desaire, lo curioso fue que en los bares ubicados a pocas cuadras de los tribunales los televisores emitían imágenes y tramos del juicio entre los mapuches y Benetton donde sí se leyó los fundamentos de la sentencia que reconoció la propiedad de las tierras al empresario. No ocurrió lo mismo con el juicio a Alsogaray.
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