Pontaquarto presenta nómina de pagos

Judiciales

Hoy el ex secretario parlamentario Mario Pontaquarto está obligado a llevarle al juez Rodolfo Canicoba Corral la lista con los nombres (y montos) de los senadores que recibieron dinero de la SIDE para aprobar la ley de reforma laboral. Pero para que la investigación avance dependerá de dos nombres: Gladys Mota y Martín Fraga Mancini. La primera, ex secretaria del entonces jefe de los espías, Fernando de Santibañes. El segundo, ex secretario del senador rionegrino Remo Costanzo. Los fiscales Eduardo Freira y Federico Delgado están convencidos de que si ambos corroboran los dichos de Pontaquarto, entonces sí estarán en condiciones de desplegar una catarata de citaciones que tendrá como principales protagonistas a los senadores mencionados por el ex secretario del Senado, al ex presidente Fernando de la Rúa, al ex ministro de Trabajo Alberto Flamarique y también a De Santibañes.

Hasta ahora la causa es por el delito de malversación de caudales públicos y cohecho, con pena que va de uno a seis años de prisión y excarcelable. Pero hay algunos fiscales que ya piensa en la figura de una «asociación ilícita». Canicoba Corral (estaba de licencia en Entre Ríos) asumirá formalmente hoy la investigación, aunque durante el viernes y el fin de semana mantuvo fluidos diálogos telefónicos con su colega Norberto Oyarbide (subrogaba su juzgado) donde acordaron el rumbo que le imprimirán a la investigación. Es posible que Canicoba Corral decida ampliar la declaración indagatoria de Pontaquarto y escuchar nuevamente la descripción sobre el modo en que se habrían pagado las coimas a los senadores y el retiro de los 5 millones de dólares de la SIDE. Por lo pronto, ya hay una serie de medidas que fueron dispuestas por Oyarbide: el cruce de llamados telefónicos desde el momento en que Pontaquarto habría puesto los dos maletines negros y una caja en el baúl de su auto hasta el momento en que habría entregado el dinero en el departamento de Cantarero, en Callao y Posadas.

• Prueba relevante

Las primeras pesquisas señalan que en la ruta que siguió el dinero hubo más de 60 llamados entre senadores y Cantarero y entre éste y el ex secretario parlamentario. Para la Justicia, el listado con los nombres de los senadores es una prueba de grado relevante, porque según la declaración de Pontaquarto, en ese «recibo» -que le entregó Cantarero cuando recibió el dinero- consta cómo se pagó y distribuyó el dinero de los sobornos.

Según la declaración del «arrepentido» pagador de las coimas en el documento dice
«Choclo» (Augusto Alasino), «Beto» (Alberto Tell), Remo (Costanzo). «Son seis o siete nombres. Están San Millán, Raijer, Gioja; después decía 'otros'. Tenía una firma y los montos: hablaba de 300 mil, de 200 mil, de 100 mil, de 50 mil. Supongo que Cantarero también cobraba», declaró el viernes Pontaquarto. Las coimas que se habrían pagado con el dinero de la SIDE durante el gobierno de la Alianza alcanzaron a los 5 millones de dólares; 4,3 para el justicialismo y 700 mil para el radical José Genoud. Quien podría confirmar la versión de Pontaquarto es otro ex secretario parlamentario. Nada menos que de un senador sindicado como uno de los que cobró el dinero para aprobar la ley de reforma laboral en abril de 2000.

Martín Fraga Mancini
, un ahijado político de Costanzo, podría ser indagado en las próximas horas para que revele cómo se llevó adelante el negociado de los sobornos. En la Justicia confían en que Mancini confirmará la versión de Pontaquarto. Muchos se entusiasman en definirlo como « el segundo arrepentido». El nombre del secretario de Constanzo no es nuevo en la investigación sobre la causa de las coimas en el Senado, en un largo letargo hasta el pasado viernes. Su nombre apareció los primeros días de la investigación y se reiteró en varias decenas de fojas hasta que el entonces juez Carlos Liporaci le dictó la «falta de mérito». La atención también está puesta en Gladys Mota, la ex secretaria privada de De Santibañes. La mujer que entregó las valijas conteniendo el dinero de la operación. De ella se dice que puede convertirse en la llave que abra las puertas que conduzcan hasta el ex secretario de Inteligencia en la época de la Alianza.

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