Los ex jueces Adolfo Bagnasco y Gustavo Litteras renunciaron ayer a la defensa de Carlos Menem. Estos dos abogados, que renunciaron a juzgados federales de la Capital Federal en marzo pasado, son socios del estudio de Mariano Cavagna Martínez, quien comparte con el cordobés Oscar Roger el patrocinio del ex presidente en el caso armas. Bagnasco y Litteras hasta ahora habían admitido participar de esta defensa como un equipo de apoyo técnico que acercaban criterios e ideas a la estrategia principal marcada por esos dos juristas. (Tampoco podrán figurar formalmente ya que como jueces atendieron causas con Menem como implicado y podían ser recusados). Habían dejado trascender desde la semana anterior algunas discrepancias en cuanto a esa estrategia. En una reunión que mantuvieron en la noche del domingo con Cavagna y Roger plantearon de manera terminal su discrepancia con una línea de politización de la causa marcada por los asesores políticos de Menem y con la táctica de buscar errores procesales para lograr el apartamiento por recusación del juez Jorge Urso y el fiscal Carlos Stornelli.
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En esa reunión el dúo Bagnasco-Litteras expuso su idea de que era mejor concentrar los esfuerzos de la defensa en una impugnación jurídica de la figura de la asociación ilícita y en la pretensión de Urso de impugnar penalmente decisiones de orden político y de política exterior dictadas por Menem durante su presidencia. Esa línea debía ser completada con reproches fuertes al adelantamiento de la fecha de citación pidiendo en una apelación que la cámara respectiva dictase la nulidad de esa citación por poner al ex presidente en estado de indefensión. Esos son los criterios que Bagnasco y Litteras lograron imponer en el borrador del escrito que, con modificación ulteriores, presentó Menem ante Urso el día cuando fue detenido. Ese texto, en efecto, concentra los argumentos de defensa en la naturaleza no judiciable de las decisiones de política exterior y la naturaleza poco razonable de un adelantamiento en más de 40 días de la citación sin darle tiempo a Menem de empaparse de una causa en la que apareció implicado, tras siete años de vida del expediente, recién hace 15 días. Bagnasco y Litteras no lograron imponer en Roger y Cavagna esas ideas y les anunciaron al término de esa reunión, en los primeros minutos de la madrugada de ayer su intención de abandonar sus tareas como apoyo técnico en la causa. Seguirán sin embargo en la sociedad jurídica que tienen con Cavagna Martínez para otros casos.
La elección del estudio Cavagna Martínez se entendió también como una manera de aprovechar en favor del ex presidente dos elementos ligados a Bagnasco: 1) la leyenda de que ha funcionado como un virtual jefe de los jueces federales de la Capital Federal sobre quienes tendría un ascendiente especial. El suele negar ese hecho como una leyenda y, ya con el caso Menem en la minuta del estudio Cavagna, Bagnasco se ha ocupado de desmentir de nuevo esa relación, hecho que ejemplifica con que Urso no le responde los llamados telefónicos. 2) Que Bagnasco fue quien como juez procesó a Víctor Alderete y lo detuvo echando mano de la polémica figura de la asociación ilícita. ¿Quién mejor que él, se especuló, para preparar una defensa de Menem, implicado en un reproche similar?
Los dos abogados negaron ayer que su desvinculación del caso tuviera alguna relación con el trascendido de que los defensores de Menem (Cavagna y Roger) pudieron cobrar un adelanto de honorarios por la defensa de $ 1 millón. Negaron incluso que ese pago hubiera ocurrido. Cavagna fue acercado a la defensa por el hermano del ex presidente, el senador Eduardo Menem, que también es abogado. No es un especialista en derecho penal y en el último tiempo ha sufrido algunos problemas de salud. Su anterior pertenencia a la Suprema Corte de Justicia lo ha investido de cierta aura en la profesión.
• Viejo profesor
Roger es un viejo conocido de Menem, a quien conoció cuando éste estudiaba derecho en la Universidad Nacional de Córdoba y aquél se iniciaba como profesor en la Facultad de Derecho. Cuando asumió la presidencia en 1989, Menem nombró a Roger Procurador General de la Nación y luego embajador en Grecia. Apenas el ex presidente fue citado por la Justicia lo llamó a su viejo profesor en trámite en el cual intervino también como mensajero el gobernador José Manuel de la Sota. Roger es penalista y ha relatado los principales casos en los que intervino en un volumen titulado «Defensas penales».
La retirada de los dos ex jueces de esta defensa precipita el análisis entre los asesores del ex presidente de nuevos nombres de penalistas. Durante el fin de semana circuló ya la posibilidad de una consulta al experto Marcelo Sancinetti, autor de la exitosa estrategia de defensa de Eduardo Angeloz cuando lo acusaron del delito de enriquecimiento ilícito. Experto formado en la escuela garantista alemana, Sancinetti es también autor de un volumen de circulación restringida que analiza la sentencia dictada por el tribunal de Dolores a los asesinos del fotógrafo José Luis Cabezas. Ese análisis titulado «El caso Cabezas» lo hizo por encargo de la familia Yabrán y avanza sobre cómo actúan las presiones de la prensa sobre las decisiones judiciales que, entiende ese trabajo, perjudicaron a la familia Yabrán.
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