20 de mayo 2005 - 00:00

Ratifican en caso Chabán a jueces que lo excarcelaron

Una cámara de la Capital Federal rechazó ayer el pedido de apartamiento de la causa Cromañón que habían hecho los dos jueces que dictaron la excarcelación del empresario Chabán, procesado por la tragedia de la disco. Este fue un nuevo desafío de la Justicia a las críticas que siguió ayer recibiendo del gobierno y que los camaristas denuncian como intromisiones del poder político. Kirchner (ahora empujado al antigarantismo en un intento de acompañar el humor popular) usó de nuevo la tribuna para fustigar el fallo que, insiste, fue un «cachetazo» a la dignidad y la moral de la mayoría. La brecha Justicia-gobierno se vuelve a ahondar en un proceso que camina a complicar el terreno político. ¿Recordará Kirchner que su mentor, Duhalde, calificó a la guerra que él le declaró a la Justicia en el año 2000 como el principal error de su presidencia, y que fue la madre de todos los males que le hicieron adelantar la salida del gobierno?

Definitivamente, hay una guerra declarada entre la Justicia y el gobierno. Los jueces, que deberían cultivar el sentido común, decidieron desafiar al poder político y enfrentar además el «clamor popular» que se expresa desde algunos medios y desde el propio gobierno.

La Sala VII de la Cámara del Crimen porteña rechazó las excusaciones de los jueces Gustavo Bruzzone y Laura Garrigós de Rébori. De este modo confirmó que seguirán en la causa por la tragedia de Cromañón. Ambos magistrados habían pedido ser reemplazados tras la conmoción que generó la excarcelación del empresario Omar Chabán, procesado por los 193 homicidios.

La decisión fue firmada por los camaristas Abel Bonorino Peró y José Manuel Piombo. En rigor, fueron las caras visibles de un fallo que encolumna a la Justicia federal y nacional en una peligrosa batalla contra el gobierno.

La postura de extrema dureza de los jueces, encontró a Néstor Kirchner dando un tono personal a la disputa. Ayer utilizó una tribuna en Chascomús para defender su derecho a tomar posiciónen el fallo que permitió la libertad del gerenciador de Cromañón y a cuestionar las defensas «corporativas, que se olvidan de los intereses de la gente».

Lo que viene no es bueno. Los magistrados están sembrando tempestades. La sublevación de los jueces está expresada en tres párrafos de una sentencia que no tiene precedentes por su contenido político. De continuar, el conflicto puede poner en jaque a la administración de Kirchner. Por caso, los camaristas dijeron:

• «Aceptar las excusaciones en razón de la repercusión negativa del pronunciamiento y del desmesurado descontento de algunos litigantes, implicaría la claudicación inaceptable y un precedente negativo al principio constitucional de juez natural

• «Circunstancia que se observa acrecentada por la
injustificada injerencia de funcionarios ajenos al Poder Judicial y pedidos de remoción por vía del juicio político que, en definitiva, sustentarían en una mera diferencia de criterio.» . «La protesta masiva contra un fallo judicial podría ser empleada como espurio procedimiento para apartar magistrados cuyas decisiones contraríen las expectativas de las partesperdidosas, sin soslayarse que la garantía de imparcialidad que es la esencia del instituto que se trata (prisión preventiva), no evidencia menoscabo alguno.» Nada menciona la sentencia sobre las causantes de la oleada de cuestionamientos. No dice que la crítica devino porque los Bruzzone y Rébori «habrían alterado los hechos al decir que Chabán no estaba prófugo». Y porque concedieron la excarcelación a un procesado por presunto homicidio simple en 193 oportunidades, cuando ese beneficio corresponde para casos con penas mínimas de ocho años.

• Anticipo

El fallo de la Sala VII es un extracto de la acordada que el martes pasado firmaron los presidentes de 10 cámaras de todos los fueros y una síntesis del pronunciamiento que el miércoles efectuaron 150 jueces en un almuerzo-asamblea realizado en la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional. En esa oportunidad, los jueces criticaron con dureza al presidente Kirchner y lo acusaron de « presionar» para «desviar» una resolución judicial.

Esa postura fue un anticipo de la decisión que ayer tomaron
Bonorino Peró y Piombo. Los camaristas afirmaron que Bruzzone y Garrigós de Rébori deben seguir como jueces de segunda instancia en esa causa, porque las condiciones invocadas para excusarse (los disturbios y protestas habían afectado la «tranquilidad de espíritu» que necesitaban para su trabajo) se repetirían cualquiera fuera el camarista que debiera intervenir en el futuro. Además sostuvieron que no existen «causales de apartamiento» pues la repercusión y disturbios en que derivó la decisión fueron posteriores a los hechos en los que ambos camaristas debieron intervenir, con lo cual no se vieron afectados sus imparcialidades ni criterios jurídicos.

A
Kirchner le habían soplado que sus embates contra los jueces no iban a tener la fuerza suficiente para obtener un fallo que pusiera las cosas en su lugar. Es decir, sacar del caso a Bruzzone y a Garrigós de Rébori, y luego esperar a que la Cámara de Casación decidiera revocar la excarcelación de Chabán.

«Los argentinos queremos recuperar la Justicia independiente, pero queremos recuperar en ella el sentido de justicia y sentido común»,
les enrostró ayer a los jueces en un acto cargado de política y en el que enfatizó su idea de plebiscitar su gestión de gobierno.

En la línea de reclamar una justicia con « sentido común»,
Kirchner puntualizó que su gobierno «no se va a callar la boca ante los cachetazos de fallos que hieren la moral y la dignidad de los argentinos». Y cuestionó «el sentido corporativo que salta cuando se reclama justicia y advierte sobre la independencia de la Justicia».

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