"Estamos como en octubre del '86; la única ventaja que tiene hoy Jaunarena es que en el Ejército ya no hay un Aldo Rico.» Así se expresó ayer el ex teniente coronel Aldo Rico, que protagonizó el alzamiento militar de Semana Santa en 1987 y, el mismo año el de Monte Caseros, en Corrientes. Los dos episodios forzaron en aquel momento a Raúl Alfonsín a promover las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida, que alejaron de los estrados judiciales a la oficialidad acusada de presuntas violaciones de derechos humanos durante la última dictadura.
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Del arma de Infantería y condecorado por su participación en la guerra por las Malvinas, en ese conflicto Rico fue jefe de la compañía de comandos 602, reconocido por su valor. Y en aquellos días así lo reconoció el propio Alfonsín. El alzamiento de Semana Santa fue compartido en silencio tanto por el Ejército, como por la Armada y la Fuerza Aérea. Tanto fue así que las columnas que debían reprimirlo no llegaron nunca a la Escuela de Infantería en Campo de Mayo donde se habían hecho fuertes. Hasta allí llegó el presidente para buscar dialogar, y todos recuerdan su frase desde la Casa Rosada: «¡Felices Pascuas; la casa está en orden!».
Acuerdo
A Rico le costó el grado y su carrera la segunda etapa de aquellos alzamientos -en Monte Caseros-, y terminó fundando un partido político: el Movimiento por la Dignidad y la Independencia (MODIN), que lo catapultó a una banca de diputado nacional. Un acuerdo con el PJ bonaerense de Eduardo Duhalde le permitió influir en la reforma de la Constitución de la provincia. Más tarde renunció al Modin y firmó la ficha de afiliación del Justicialismo. En 1995 fue electo intendente de San Miguel y reelecto en el '99; Carlos Ruckauf lo designó su primer ministro de Seguridad, de donde retornó a San Miguel. Ayer este diario lo ubicó en ese distrito de la Primera Sección Electoral del Gran Buenos Aires.
Incapaces
Periodista: ¿Qué opina de esta decisión del juez Cavallo, declarando la inconstitucionalidad e invalidez de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida? Aldo Rico: (Casi a los gritos.) ¿Y qué voy a opinar? Que estamos como en octubre del '86. Esta es una de las razones por las cuales los argentinos somos incapaces de resolver nuestros problemas. Nos pasamos la vida mirando para atrás...
P.: Sin embargo, pareciera que se refiere a casos puntuales... A.R.: No sé. Yo pienso que con este antecedente se va a poder revisar cualquier cosa... P.: ¿No es exagerado pensar eso?, porque da la impresión que la sociedad en su conjunto no piensa de la misma forma... A.R.: Esto pasa por haber aprobado una Constitución donde se subordina el derecho argentino al derecho internacional... P.: ¿Cómo dice?
A.R.: Sí, así ocurrió en una asamblea constituyente que manejaron Alfonsín y Chacho Alvarez... P.: De cualquier manera por amplia mayoría la Corte Suprema, entre 1987 y 1993, declaró la constitucionalidad de las dos leyes en 14 oportunidades; 12 por la obediencia debida y dos por el punto final... A.R.: Sí, pero ya ve que sirve de poco. Desde aquí le mando un saludo a Jaunarena, que hoy tiene la suerte de no tener un Aldo Rico en el Ejército...
Problemas
P.: ¿Usted rescata la gestión de Jaunarena en aquellos días? A.R.: Era distinto a otros. Sin embargo, hay quienes le adjudican este hecho al gobierno. Yo personalmente no creo que el Poder Ejecutivo haya buscado este problema. Ya tienen bastantes problemas adentro... P.: ¿Cómo adentro?
A.R.: ¡Y sí, adentro! La oposición está en el gobierno, que es el Frepaso. Se disputan el poder; son nada más que proyectos electorales, faltan proyectos estratégicos; las contradicciones internas son espantosas; no hay más que ver la debilidad de De la Rúa... P.: Volviendo a la pregunta inicial, ¿usted cree que se abre de nuevo una etapa como la que se vivió a partir de octubre del '86? A.R.: Aunque sea para un solo caso, le estamos abriendo la puerta a la posibilidad de revisar todo. Somos un país de inmaduros.