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Sumario al inspector que habilitó Cromañón
Fernando de la Rúa
Calderini pertenece a la planta permanente de empleados del Gobierno de la Ciudad y el 22 de marzo pasado fue nombrado por su superior, Alberto Mesa, a cargo de la firma del despacho de habilitaciones. Mesa fue removido de su puesto de director general de habilitaciones hace unos quince días. La decisión la tomó el nuevo subsecretario de Control Comunal, Federico Peña, un hombre que trabajó junto a Juan José Alvarez -ex secretario de Control y Seguridad- en la intendencia de Hurlingham, y luego en el área del gobierno de la Capital Federal.
Ayer mismo, salieron parientes y amigos de Omar Chabán en defensa del procesado, cuya posible excarcelación desató la protesta de familiares de los 193 muertos de la noche de la tragedia. En ese recorrido por las radios, precisamente, un amigo de Chabán, Guillermo Silva, se refiere a que el encargado de Cromañón se hizo cargo del lugar ya habilitado. «El no avisó nada, él no habilitó nada», dijo,
En el Gobierno porteño investigan a una media docena de funcionarios de la planta permanente que habría concurrido en habilitaciones que hoy aparecen como irregulares, entre ellas la de Follia, dentro del Club de la Ciudad en 2003, y en el mismo año la de Milenium, en el club Defensores de Belgrano, a las cuales Gorgal niega ahora que puedan reabrir sus puertas.
Calderini hizo la inspección al local de la calle Bartolomé Mitre, pero quienes certifican que el lugar podía funcionar fueron el interventor de entonces, Reynaldo López, y el director del área, Jorge Gatucchi.
Según legisladores porteños de la comisión investigadora del caso Cromañón, «la escritura del local está enmendada. En las planchetas se señalan más de 1.600 metros cuadrados y en la escritura está sobrerraspado con 1.447,50 metros cuadrados».
Explican que en aquel momento y en ese barrio no se podía habilitar como local clase C un salón de más de 1.500 metros.
Calderini, inspector de la Dirección General de Habilitaciones y Permisos, explicó a los legisladores que fue él quien elevó el informe de inspección para la habilitación del local.
«El informe lo firmé, opiné que estaban dadas las condiciones en ese momento y bajo esas circunstancias», señaló.
Santilli le dijo que incumpliócon el Código de Habilitaciones, que establece que el boliche no debe tener comunicación con otros locales, como es el caso de la mentada puerta que aquella noche estaba cerrada con alambres y candados, que en realidad daba a un estacionamiento del hotel contiguo, no a la calle. Sin embargo en el informe de habilitación figura que existía en él una salida «alternativa a través de una puerta con un mecanismo electromecánico que se activaba en caso de superarse los 68° y que daba a un corredor y se formaba un pasillo independiente».
Calderini entonces explicó que en diciembre de 1996 entró en vigencia la Ordenanza 50.250 que establece que los locales para su habilitación deben contar con el certificado de la Superintendencia de Bomberos de la Policía Federal. «Con la intervención de Bomberos se empiezan a requerir salidas que chocaban con el código de habilitaciones», justificó el inspector.
• Planos
Los diputados también entrevistaron a Norberto Pesci, ex jefe de la División de Seguridad contra incendios de la Dirección General de Obras y Catastro de la Ciudad.
Pesci, junto con sus asesores, aseguró que «si hoy se presentaran los planos tal como están en la actualidad, nosotros lo volveríamos a habilitar. A nosotros no nos consta hasta la fecha las modificaciones allí realizadas».
Los funcionarios aseguraron que las modificaciones las debe comunicar quien las realizó y que «existen otras áreas que están encargadas de hacer el seguimiento y control de estos cambios».


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