26 de abril 2001 - 00:00

Todo el peronismo se une para la protesta

El peronismo montará hoy un acto de desagravio a Carlos Menem en el Congreso. Carlos Ruckauf, José Manuel de la Sota y Carlos Reutemann prometieron encabezar un repudio de carácter institucional del PJ contra el llamado a indagatoria formulado por el fiscal Carlos Stornelli, en la causa de las armas. No habrá movilización popular, por ahora, a pesar de que los gremios menemistas, nucleados en el Movimiento Obrero Peronista (MOP), permanecen en estado de alerta por lo que se considera una muestra de «persecución política».

Anoche, se esperaba la llegada de la totalidad de los gobernadores, a excepción del santacruceño Néstor Kirchner, quien mantiene un antagonismo irreductible con el ex presidente y se anunciaba que será hoy José Manuel de la Sota quien leerá un documento a favor del ex presidente. La embestida «judicial mediática» --como la calificaron los mismos justicialistassirvió para abroquelar a las distintas facciones partidarias que consideran «sin sustento» el pedido del fiscal. Para facilitar la concordia intestina se levantó el encuentro en el Consejo Nacional de la calle Matheu, considerado territorio enemigo a ojos de Ruckauf.

Los senadores Héctor Maya y Antonio Cafiero, que no participan del bloque oficial del PJ, anticiparon su adhesión. El bonaerense se comunicó con Menem para expresarle su preocupación. JorgeYoma, ahora adscripto al ruckaufismo, salió por radio a criticar el «bullicio político» generado por el caso. En la Cámara baja, siguió la cadena solidaria entre menemistas y ruckaufistas.

Parálisis

Desde ayer, el Parlamento permanece paralizado. No hubo sesión en Diputados (se postergó hasta la semana próxima el análisis de la nueva convertibilidad) ni en Senado, donde debía continuar el tratamiento de la ley de subrogancia y la derogación del «2x1». Las comisiones legislativas tampoco funcionaron, aunque el senador José Luis Gioja amagó con convocar a especialistas del Congreso para estudiar si correspondía o no pedir el juicio político de Stornelli por presunto prevaricato.

En la Cámara baja, los integrantes de Acción por la República no se opusieron a prescindir del recinto. Temían que, si el menemismo bajaba, exhibiera documentos que comprometieran a Domingo Cavallo en la venta de armas. Fue una advertencia que, en la víspera, Menem no atendió un llamado telefónico del ministro de Economía. Evocó ante sus íntimos que «yo, cuando era presidente, lo eché a Cavallo, porque vino a verme con la idea de romper con el FMI y hacer una canasta de monedas».

El riojano recibió ayer en su casa del porteño barrio de Belgrano a los diputados Ana Mosso y Claudio Sebastiani; los sindicalistas Antonio Cassia y José Luis Lingieri; y los senadores Eduardo Menem y Eduardo Bauzá, entre otros. Compartió una picadita con ellos. Anteanoche, Ruckauf, Raúl Alfonsín, y De la Sota se comunicaron con el ex presidente.

Curiosamente, ni el gobernador bonaerense ni sus espadas parlamentarias habían salido públicamente a solidarizarse. Preocupado por el pedido de la fiscalía,
Menem se distrajo para leer un informe que señala que la desocupación llegó a 20,5% en el país y a 22% en la provincia de Buenos Aires.

Hoy, a las 9,
José Luis Gioja recibirá en su despacho a sus colegas Bauzá, Menem y Carlos Corach, más los diputados Humberto Roggero, Eduardo Camaño, Mario Das Neves y Saúl Ubaldini. La idea es acordar puntos de vista para cuando lleguen los gobernadores.

Anoche, ya habían desplegado 150 sillas en el salón Azul del Senado, donde se desarrollará un encuentro a puertas cerradas, previo a la difusión de un documento partidario.

En la víspera, los peronistas coparon los micrófonos. Bauzá dijo que
«indudablemente el pedido del fiscal Stornelli esconde intencionalidades políticas, a seis meses de la elección de renovación legislativa». Si bien el legislador dejó a salvo la supuesta responsabilidad del gobierno «en esta campaña», sostuvo que «seguramente hay alguien interesado en afectar al peronismo que está detrás de este fiscal». «El fiscal le falta el respeto al (ex) presidente en todo sentido», afirmó el mendocino.

El senador
Menem subrayó que «hay que determinar a qué intereses non sanctos está respondiendo este fiscal (por Stornelli).

•Sólo los Kirchner, ausentes


Cristina Fernández de Kirchner fue la única diputada que se rebeló ayer contra la cadena solidaria que montó el PJ alrededor de Carlos Menem. Durante la reunión de bloque, la santacruceña rompió la armonía entre menemistas y duhaldo-ruckaufistas, que dejaron a un lado querellas domésticas para unirse en una defensa común.

«Yo tengo opinión propia en este tema y me parece una barbaridad lo que hicieron ayer (por el martes) en la conferencia de prensa»
, comenzó a quejarse, mientras observaba a Humberto Roggero que -en compañía del senador José Luis Gioja-denunció una «campaña sucia» contra el peronismo.

«Me parece
-sobreactuó el enojo la dama-que deberían haberme consultado antes de hablar en nombre de todos.» Sus comprovincianos, fieles escuderos de ella y de Néstor Kirchner, asintieron en silencio.

El resto tampoco abrió la boca para replicarle y siguieron como si nada, salvo
Oraldo Britos. El puntano la paró en seco. «Mire, compañera Kirchner, estamos aquí, le guste o no, porque Menem es un compañero nuestro», comenzó.

La esposa del gobernador de Santa Cruz se hizo la desentendida.
«Ustedes pedían votar la ley de los poderes especiales, ¡y miren como les pagan ahora!», siguió mirando a los animadores del subloque menemista. Britos volvió a la carga. «Vos no tenés autoridad moral para decir lo que estás diciendo; el primero que se sentó a negociar con Cavallo los subsidios para la Patagonia fue tu marido», le reprochó provocando sonrisas nerviosas de los presentes.

Antes, los seguidores de
Menem se conmovieron con las muestras de afecto de quienes responden a Eduardo Duhalde y Carlos Ruckauf. La mayoría coincidió en que: a) la solicitud del fiscal Carlos Stornelli no es seria y tiene un fuerte contenido político, y b) la inconveniencia de hacer una defensa corporativa.

El más jugado resultó el bonaerense
José María Díaz Bancalari. «No tengo problemas en ir al recinto a tratar este tema y, si se pudre todo, que se pudra», se envalentonó con su clásica voz aguardentosa.

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