9 de marzo 2005 - 00:00

Un buen aprendiz: la Aduana culpó a SW y a Fuerza Aérea

Ricardo Echegaray fue ayer a Tribunales y dejó instalada la sensación de que los controles de la Aduana son «al voleo» por una decisión política de la década del '90. Al juez Carlos Liporace le dijo algo previsible: que la responsabilidad del control del equipaje era de Southern Winds y de la Policía Aeronáutica. Sostuvo también que cuando la Aduana quiere investigar valijas, debe pedir autorización a la Fuerza Aérea y Aeropuertos 2000. Es el argumento oficial que desvincula a la Aduana del affaire de los 60 kilos de cocaína que aparecieron en el aeropuerto de Barajas, España. Sirve, también, para «despegar» al gobierno de un caso que ha merecido la intervención de Estados Unidos y que pondría en cuestión a funcionarios del gobierno Kirchner.

Aunque en todo 2004 la Aduana controló sólo uno de los 104 vuelos que salieron con destino a Madrid, Echegaray le contó al juez que durante ese período se detectaron 50 valijas voladoras. ¿Qué hizo el director de la Aduana que no denunció esa irregularidad? No fue clara la explicación. El jefe de la Aduana prefirió recordar que en la década pasada ese organismo fue retirado del primer control de equipaje.

• Significado político

«La primera línea de control depende de la empresa TAS (contratada por SW) y la segunda, de la Policía Aeronáutica», insistió.

Sin embargo, lo interesante no fue la testimonial de dos horas de Echegaray, sino el significado político de la presenciade un funcionario del riñón de Kirchner en los tribunales. Una advertencia elíptica del juez Liporace. Un aviso de que «ir para arriba» en la investigación (como le ordenó la Cámara de Apelaciones) significa avanzar en ese rumbo, es decir, hacia el gobierno. No sólo hacia los dueños de la aerolíneas SW. Y en ese camino está el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, que formaba parte de un Comité de Seguimiento de la situación de la empresa. Es cierto que Liporace no investiga la entrega de subsidios a la línea aérea. Pero el Estado estaba subsidiando una empresa que servía para contrabandear drogas, un ilícito en el cual estaba involucrado nada menos que el gerente comercial de la firma, Fernando Arriete. No es un detalle. Jaime no lo podía desconocer y si lo ignoraba, su tiempo como funcionario nacional está en franco retroceso.

Ayer se comentaba en los pasillos de Tribunales que Arriete estaría «a punto de quebrarse». Y que su declaracióncomo «arrepentido» comprometería no sólo a los directivos de la línea aérea, sino también a otras instancias, quizá gubernamentales.

Esa especulación tiene que ver con nuevas citaciones a funcionarios que ocurrirán en el transcurso de la investigación. Entre ellos,
Jaime y la cúpula de la SIDE.

Por lo pronto (y si el juez no sigue retrasando una definición), hoy
Liporace dictaría el procesamiento y la prisión preventiva de Walter Beltrame por presunto « contrabando agravado».

Dejá tu comentario