Desde el Banco Mundial y con firma de una funcionaria, Yanina Budkin, se envió una carta tratando de esclarecer la donación de este organismo a la Oficina Anticorrupción, información suministrada por este diario en dos ocasiones y con motivo de una presentación judicial realizada por un abogado (Oscar Colombo) ante el juzgado de Norberto Oyarbide. Curiosamente, la primera y mayor preocupación de esta entidad alude a lo que inicialmente se planteó como una versión: que el aporte podría representar 50 millones de dólares, quizá la tercera parte del presupuesto total de la Justicia argentina. En rigor, esa mención -hoy cargada de mayores elementos, ver nota aparte- pretendía una investigación del magistrado. No de la funcionaria. Aun así, se consigna: reconoce que a la Oficina Anticorrupción se le derivaron 4l0 mil dólares, no la otra cifra abultada.
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• Objetivo
Aunque en segundo plano, la señora Budkin contribuye a explicar -lo que no necesariamente debe ser aceptado- la razón por la cual el Banco Mundial le otorga fondos a la Oficina. Según el organismo, la voluntad del aporte está dirigida a fortalecer la educación de los funcionarios y el público sobre el Código de Etica (como ciudadano todavía uno no ha sido invitado a ningún curso, tan necesario por otra parte), sobre cómo manejar una red de oficiales en varias dependencias públicas y hasta cómo recibir y analizar las declaraciones juradas. Por supuesto, una loable encomienda, aunque, por tratarse de una oficina dedicada a la investigación, el dinero recibido -sea el monto que sea- plantea más de una vulnerabilidad (no sería «sustentable», para elegir una jerga tan común al organismo) sobre su misión específica. ¿O acaso no hay sospechas de que muchos subsidios de este tipo de organismos se han canalizado para alimentar «ñoquis», para incrementar salarios de funcionarios públicos, para contratar estudios pantalla con proyectos de dudosa utilidad y mucho menor servicio, y hasta otro tipo de derivaciones non sanctas? Tal vez, la funcionaria ignora este fenómeno. Tal vez, el fenómeno sólo afecte a otros organismos internacionales que no son el Banco Mundial. Está disculpada.
• Control
Señala también la mujer que la razón por la cual las transferencias no fueron a un fondo de las cuentas oficiales obedece a que su organismo requiere el uso de cuentas especiales para controlar la donación. Y que el motivo pasa justamente por esa razón: supervisar directamente en qué se utilizan los recursos del préstamo. A propósito: para velar por esa misión del Banco Mundial es que se han publicado las dos notas anteriores, incluyendo la que precede a esta misma, y en la convicción de que ese organismo no arbitra subsidios para evitar investigaciones. Aunque, justo es admitirlo, lamentablemente el común debe suponer que un aporte cualquiera a un investigador puede limitar su tarea. Por la salud espiritual de la señora Budkin, del propio Banco que la alberga y hasta de la Oficina Anticorrupción que reconoció haber recibido 4l0 mil dólares, le garantizamos que todo el material divulgado sólo tiene el propósito de que no haya ninguna mácula en este trámite que se desconocía y que ahora revisa el doctor Oyarbide. No vaya a ser que por falta de transparencia se tejan suspicacias sobre la actuación de la Oficina Anticorrupción.
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