Eugenio Zaffaroni puso en dudas ayer la posibilidad de un fallo que convalide la pesificación de los depósitos de los ahorristas. Y admitió que analiza si hubo responsabilidad penal de los bancos en aceptar los decretos del gobierno que impuso restricciones al retiro de fondos depositados en dólares.
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Las expresiones de Zaffaroni inducen a pensar que el nuevo supremo estaría evaluando la posibilidad de que hubiera existido un delito, esto es: retención indebida del dinero. Un razonamiento que apuntaría a desacreditar la posición del gobierno y a no acatar las normas de Emergencia Económica dictadas durante el gobierno de Eduardo Duhalde y prorrogadas el miércoles por el Senado para la gestión de Néstor Kirchner de 2004.
Algunos de estos aspectos fueron comentados durante una reunión que Zaffaroni mantuvo en su despacho con unos 20 ahorristas, en la que también estuvo productor artístico Nito Artaza.
Las lecturas que se hicieron sobre las palabras de Zaffaroni apuntaban a señalar que el juez de la Corte rehusaría apoyar un fallo que declare constitucionales los decretos que impusieron la pesificación y, por ende, la confiscación de los depósitos en dólares. Pero, además, Zaffaroni habría dado a entender que los bancos debieron desoír las medidas dispuestas por el Estado y que deberían haber pagado a los ahorristas y no dejarse condicionar por los decretos del gobierno. Y en este aspecto es donde también tendrían responsabilidad penal los funcionarios del Estado. Por eso, Zaffaroni se preocupó en conocer la cantidad de denuncias penales que por esta cuestión fueron presentadas en la fiscalía federal.
Pero no es la única novedad: la Corte estaría definiendo el perfil para fallar contra los amparos de segunda generación. Hay clara predisposición a aplicar la denominada doctrina «de los actos propios». Esto significa que todas aquellas personas que en su momento aceptaron la reprogramación de los depósitos que hizo el Ejecutivo o tomaron bonos y no ejercieron la reserva de sus derechos no pueden pretender volver a la situación anterior, pues ya aceptaron la pesificación. Es decir, no tendrían derecho a reclamar la diferencia. Una posición que ya quedó sentada cuando el Tribunal falló a favor de la redolarización de los depósitos en el caso San Luis. • Antecedentes
Todos los antecedentes indican que la Corte Suprema cerrará el año sin poder garantizarle al gobierno un fallo que convalide la pesificación de los depósitos de los ahorristas. Más aún: el nuevo presidente, Enrique Petracchi, ha realizado un recuento de votos y ha comprobado que no puede reunir la mayoría necesaria para emitir una sentencia en ese sentido. El mismo Petracchi está excusado en intervenir en todos los temas relacionados con el «corralito» financiero por tener un depósito. ¿Cuándo tendrá esa mayoría? Se ignora. Pero todos suponen que el tribunal estará en condiciones de votar cuando termine el mecanismo de eyección de los «viejos supremos» y se produzca el ingreso de los nuevos. Sin embargo, el ingreso de los novicios jueces sólo es sinónimo de una nueva dilación en la resolución del tema.
Indefinición que se amplia más con las recientes recusaciones de los supremos Augusto Belluscio y Antonio Boggiano.
El abogado Fabián Bergenfel, letrado en la causa de Mirta Beratz y de Marziano (en la cual una persona gravemente enferma espera hace más de un año un fallo de la Corte), acaba de impugnar a Belluscio para sentenciar en la causa de los ahorristas. Lo consideró inválido para actuar porque el juez supremo se excusó en un juicio hipotecario por ser deudor de obligaciones contraídas originariamente en moneda extranjera. «Esta situación lo inhabilita para actuar en todas las causas en las que está en discusión la pesificación», sostuvo Bergenfeld.
La recusación de Boggiano tiene que ver con el contenido del borrador de su voto a favor de la pesificación que adelantó Ambito Financiero y que ayer Zaffaroni les aseguró a los ahorristas desconocer. Además, porque consideran que el ministro recibió el beneficio de la «inmunidad» al quedar exento del juicio político (pese a las denuncias en su contra) y a pesar de haber sido considerado integrante de la denominada «mayoría automática».
Este es el panorama que presenta la Corte: con 2 de sus integrantes recusados (Boggiano-Belluscio), uno excusado (Petracchi), las dudas de Zaffaroni, la inminente la partida de Guillermo López, la suspensión de Eduardo Moliné O'Connor, el fallo pesificador se le escapa de las manos al gobierno. Sobre todo, porque los únicos en condiciones de votar, Carlos Fayt y Adolfo Vázquez, lo harían a favor de la redolarización.
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